Hace poco recogíamos en este blog algunas de las principales conclusiones que la Federación de Gremios de Editores de España ha presentado en su Avance de resultados del Comercio Interior del Libro en España 2013. Un panorama desolador en el que se hacía responsable a la piratería, la crisis económica y el descenso de presupuesto en las partidas de compra de libros de biblioteca, entre otras razones.

Si se fijan, lo que parece unir estas tres grandes razones aducidas por la Federación es el dinero, el echar “balones fuera” y no analizar posibles causas internas. Es un “ellos tienen la culpa” que mira hacia otro lado ante posibles responsabilidades.

Las chicas de la Patrulla de Salvación siempre están alerta y han aportado otros argumentos para explicar por qué se venden menos libros en España. Razones no les faltan:

Las editoriales creen que los lectores somos idiotas y tratan de engañarnos con portadas, sinopsis y campañas comerciales.

Consecuencia: Los lectores, que no somos tan idiotas, comenzamos a percatarnos del engaño, y dejamos de comprar basura empaquetada en papel brillante y con lazo rosa.

2º.- Los críticos literarios están vendidos a las editoriales y recomiendan los libros que la voz de su amo les dicta.

Consecuencia: Los lectores, directamente, no compramos lo que ciertos prescriptores prescriben.

3º.- Los periodistas culturales y los medios de comunicación entienden que la Cultura es un sector marginal que sólo sirve para vender productos –sean películas, libros, revistas, publicidad…-.

Consecuencia: El lector –cada día menos tonto y mejor informado por otras vías diferentes a las tradicionales (Prensa- TV-Radio)- se da cuenta y deja de comprar, por poner un ejemplo muy sencillo, los libros de Alfaguara que EL PAÍS promociona o promocionaba.

4º.- Como los escritores, en su mayoría, no consiguen vivir de lo que escriben, necesitan otras fuentes de ingresos. Esas otras actividades alimenticias distraen y quitan tiempo a los autores para dedicarse a sus libros. El autor, por lo general, pierde la ilusión por crear una buena obra y cada día se esfuerza menos en la elaboración de sus libros.

Consecuencia: La calidad de los libros que hoy se editan es mucho más baja que hace treinta años y el lector, cansado de abandonar novelas por la página 50, se gasta su dinero en otras ofertas de entretenimiento.

Argumentos para reflexionar, ¿no creen?

La imagen está tomada de Flickr.