David Beauchard (1959) viaja y sueña. De lo que observa y recorre, así como de lo que sucede dentro de su cabeza, surgen dibujos y palabras que se convierten en historietas. A menudo, en collages que descienden hacia el inconsciente trazando su imaginario personal. El historietista francés, que firma sus trabajos como David B., es uno de los dibujantes franceses más reconocidos del panorama actual y su obra una de las más personales. Así lo demuestra Diario de Italia (Journal d’Italie, volumes 1 & 2, 2010/2018), publicado en español por la editorial Impedimenta en 2019 con traducción de Ane Zulaika Centeno, unos personalisímos diarios visuales nacidos de sus viajes por Italia y Asia.

El título puede «despistar» al lector. En Diario de Italia David B. pasea por las calles italianas de Trieste o Venecia, pero también da el salto a Asia y descubre con su mirada historias de misterio de Hong Kong o los yokai y fantasmas japoneses en Osaka. Se trata de una obra gráfica en la que cabe un poco de todo, pero en la que fundamentalmente se da rienda suelta a la imaginación para recoger «recuerdos, opiniones, fantasías y miedos que lo van asaltando en su día a día«.

Diario de Italia - David B - yokai
Yokai en ‘Diario de Italia’, de David B

No es fácil resumir en una sola etiqueta Diario de Italia. Como mucho, se puede plantear que estamos ante una bitácora de paisajes urbanos en donde lo real y lo onírico se dan la mano. Pero el relato no es lineal y no siempre lo que se cuenta responde a una experiencia real. Por ejemplo, el viaje italiano se inicia el 7 de enero de 2005 en las calles triestinas junto a su pareja Iliria, pero de pronto el lector se introduce en un mundo de fantasía y asiste a combates gatunos, se traslada a la Esmirna turca de 1666 para escuchar la historia del judío Shabtai Tzvi, o regresa al presente para asistir a las conversaciones del autor con una ratas parlanchinas. El propio David B. señala en una entrevista para el diario El País que esa mezcla de verdad y la imaginación parte de un momento verdadero para, posteriormente, fantasear.

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Ese gusto por lo imaginado y la fantasía se desborda en la segunda parte del volumen, centrado en las ciudades de Hong Kong y Osaka, quizá la etapa más exuberante, onírica y sugerente de Diario de Italia. En julio de 2005 el dibujante descubre un cuartel abandonado en la ciudad china y, de pronto, fantasmas y diablos inundan sus páginas en una historia de misterio, miedo y venganza. Los espíritus chinos dan paso, a continuación, a todo un despliegue visual de yokai japoneses en la etapa japonesa de su viaje, rico tanto en referencias históricas de los artistas que plasmaban yokai en sus ilustraciones como en seres mitológicos como los tanuki o los wutong.

En la obra del francés, cofundador de la editorial independiente L’Association en 1990 junto con otros autores franceses como Lewis Trondheim o Killoffer, cabe un poco de todo: mitología, folclore, fantasía o humor. Su trazo juega, cambia y se expande para ofrecer una experiencia gráfica en la que no siempre abunda el colorido, pero en la que rebosa imaginación y se brinda al lector un viaje en el que el acto de contar historias es la historia misma.

Diario de Italia sorprende por lo original y personal del planteamiento, sobre todo si esta obra es el primer contacto, como ha sido mi caso, con el trabajo de David B. Un estilo potente y atractivo en el que desborda lo onírico.

Ficha bibliográfica
David B., Diario de Italia (traducción de Ane Zulaika Centeno), Madrid, Impedimenta, 2019, 304 páginas