Leila Slimani (Rabat, 1981) es una autora que no deja indiferente. Su primer libro, Dans le jardín de l’ogre (2014), narra con total libertad la historia de una mujer que padece adicción al sexo, enfoque que sorprendió a la crítica no tanto por su temática, sino porque su autora era una mujer marroquí. Su segunda novela, Canción dulce (Chanson douce, 2016), aborda el asesinato de unos niños, un tema incómodo que acompañó con una mirada afilada hacia las diferencias de clases en Francia y que mereció el reconocimiento de la crítica con el prestigioso premio Goncourt en 2017. Su literatura busca remover conciencias con temas que zarandean al lector y lo obligan a replantearse situaciones y creencias adquiridas.

Su tercer libro también plantea un foco inesperado. En lugar de una novela, la última propuesta de Leila Slimani es un particular ensayo: Sexo y mentiras. La vida sexual en Marruecos (Sexe et mensonges. Le vie sexuelle au Maroc, 2017), un conjunto de testimonios de personas que trasmiten a través de sus vivencias el complicado (y empobrecido) mundo sexual en Marruecos, y, especialmente, el rol de las mujeres en una cultura que “es rehén de los religiosos y del patriarcado.

El origen de Sexo y mentiras. La vida sexual en Marruecos se encuentra en la propia novela debut de la autora. Leila Slimani percibió que por el simple hecho de haber nacido en un país como Marruecos, hacía presuponer que tenía que ser una autora recatada, reservada. Y, además, el gran éxito del libro provocó que la escritora diera numerosas charlas en su país natal, a las que centenares de mujeres acudían contándole sus propias experiencias sexuales.

El resultado de esos contactos fue un volumen que recoge valiosísimos testimonios de mujeres que relatan su vida sexual a Leila Slimani, valientes mujeres capaces de romper sus propios tabúes y el concepto de h’chuma marroquí (“reparo”, “vergüenza”). Sus palabras ofrecen una visión de la sociedad marroquí real, dominada por las contradicciones y a menudo la hipocresía.

Así, Soraya relata su experiencia personal, que retrata sin tabúes la obsesión de la sociedad marroquí por la virginidad de las mujeres y la meta casi obligada de casarse y mantener relaciones sexuales únicamente dentro de ese marco. En un país donde las relaciones fuera del matrimonio y el adulterio están tipificados como delito en su Código Penal, miles de marroquíes se exponen a ser encarcelados y a vivir en una esquizofrénica doble moral.

Nur es una de esas mujeres liberadas personal y profesionalmente y que, paradójicamente, espera encontrar un acomodo en el tradicional marco del matrimonio. Según Slimani es una situación habitual: muchas mujeres viven una vida libre que sin embargo se esconde bajo apariencias de recato para ajustarse a la conservadora moral imperante. Mujeres como Z’hor viven posturas similares pero son conscientes de la necesidad de liberar el sexo de sus constreñidos límites en tierra marroquí.

La periodista Faty Badi relata su experiencia dirigiendo un magacín semanal que hablaba de sexo, a través del cual se dio cuenta del profundo desconocimiento del propio cuerpo de los marroquíes. También constató la obsesión sobre el tema, con testimonios de oyentes que relataban violencia sexual, frustración y represión.

Por su parte, temas tabú como la prostitución tienen su eco en el testimonio del director Nabil Ayouch, cuya película Much Loved retrataba una realidad, la de la prostitución, que las autoridades se niegan a admitir pero que tristemente existe como medio de subsistencia para muchas familias. De hecho, es una realidad muy rentable en un país que se sitúa en el quinto puesto a nivel mundial de consumo de pornografía.

Otro tema tabú en la sociedad marroquí es la homosexualidad, ejemplificado en el testimonio de Muna.

Sexo y mentiras. La vida sexual en Marruecos es un libro con el que la escritora Leila Slimani defiende la necesidad de la libertad sexual parte de los derechos humanos: “Ejercer la propia ciudadanía sexual, disponer cada cual de su cuerpo como quiera, llevar una vida sexual sin riesgos, fuente de placer y libre de coerción, son necesidades fundamentales y derechos que deberían considerarse inalienables y garantizados para todos.

Su conjunto de testimonios son distintos prismas de una realidad que ella resume como “miseria sexual”, en la que toda una sociedad se ve privada de libertad sexual y vive en unos márgenes muy limitados de acción, viviendo de cara al qué dirán y desarrollando una vida sexual dominada por la hipocresía y la doble moral que sólo causa frustración y desaliento. Y, en el centro, se sitúa a la mujer como iniciadora del cambio, ansiosa de libertad en todos los aspectos.

La propuesta de Leila Slimani es valiosa e interesante ya que descubre aspectos de la sociedad marroquí que son para el lector europeo desconocidos o, en muchos casos, construidos sobre ideas preconcebidas o equivocadas. El suyo es un texto que se lee en un suspiro y que deja una necesaria reflexión sobre de la libertad y los derechos sexuales, derechos pisoteados en muchas partes del mundo.

Ficha bibliográfica
Leila Slimani, Sexo y mentiras. La vida sexual en Marruecos (traducción de Malika Embarek López), Madrid, Cabaret Voltaire, 2018, 220 páginas.