Cuenta el escritor y periodista Jesús Marchamalo (1960) que, cada año, por Navidad, tiene costumbre de hacer un regalo especial para sus amigos, “una pequeña edición a modo de felicitación.” Un año ese regalo especial contó con el ilustrador, pintor y escultor Antonio Santos y, el motivo, la figura de Pío Baroja. Tomando como base un texto queMarchamalo había escrito sobre el escritor (fue un encargo de la revista Pasajes, que publicó en 2011 un especial sobre El árbol de la ciencia), el artista realizó unos linóleos. El resultado llegó a las manos de Diego Moreno, editor de Nórdica Libros, que les propuso editarlo también como un regalo para las navidades. Así nació Retrato de Baroja con abrigo, un pequeño opúsculo de 40 páginas que se lee en un suspiro y se disfruta durante semanas.

Retrato de Baroja con abrigo es, más que un relato, un conjunto de anécdotas. Las pinceladas del retrato literario del Baroja más doméstico que quiere construir Jesús Marchamalo, sugieren las líneas, estructuras y masas de colores que componen la psicología (amable) del escritor español. Se nota, en este sentido, el amor del escritor por el personaje, al que calza con txapela, abrigo y un profundo amor por los gatos.

Acompañadas por las ilustraciones de Antonio Santos, en blanco y negro y casi quebradas, las palabras de Marchamalo construyen un retrato de admirador y amante de las letras de Pío Baroja poco habitual. Pero efectivo, porque si hay algo que nos llega de aquellos que no están con nosotros es un conjunto de detalles, anécdotas y momentos que nos traen la esencia de la persona en muchas de sus dimensiones. En el caso de Baroja son su vena friolera, su amor por los gatos, su forma de tomar pastillas con unos alicates o ese abrigo heredado tan grande que tuvo que cortar sin darse cuenta de que por los bolsillos también cortados se le escapaban los objetos que guardaba.

Breve, quizá demasiado breve, el retrato de Baroja con abrigo que construyen Jesús Marchamalo y Antonio Santos nos sabe a poco, se degusta demasiado rápido y el lector pide más. Sólo queda el consuelo de abrir alguna de las obras del escritor donostiarra, protagonizadas por otros, sí, pero llenas de Don Pío.

Ficha bibliográfica

Jesús Marchamalo, Retrato de Baroja con abrigo (ilustraciones de Antonio Santos), Madrid, Nórdica, 2013, 40 páginas.

Las ilustraciones de Antonio Santos son cortesía de Nórdica Libros.