Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), una da cada siete mujeres que ejercen la prostitución es víctima de las redes de trata de personas. Sólo una de cada siete. El resto de casos se ejerce voluntariamente. Las cifras de la ONU son el punto de partida de Nadie avisa a una puta, un libro que recoge siete historias de prostitutas que representan siete modos de ejercer el oficio que firma por la periodista española Samanta Villar (1975), célebre por su serie de programas emitidos en la cadena de televisión Cuatro: 21 días y Conexión Samanta.

Los siete capítulos que componen el volumen, publicado por Libros del KO, pretenden ofrecer varias miradas sobre un fenómeno complejo en el que hay tantas realidades como trabajadoras del sexo. Samanta Villar individualiza ese conglomerado amorfo y poco comprendido de la prostitución y le da caras, nombres y vidas. “El estereotipo confunde todo el rato la explotación sexual y la prostitución“, señala la periodista. Y eso es precisamente lo que busca Nadie avisa a una puta: romper con los estereotipos y dar una visión más amplia y realista.

Samanta Villar y las caras de la prostitución

Así, conocemos la historia de Montse, una mujer especializada en servicios a personas con discapacidad. Una “asistenta sexual”, como ella se autodenomina, que ofrece, además de sexo, cariño y comprensión a un colectivo cuya sexualidad la sociedad niega u obvia, como si fueran una especie de “ángeles” sin necesidades.

Villar también se cuela en un piso en el que varias chicas ejercen al amparo de una madame. Son las historias de Tania, Yoli, Michelle o Patricia, chicas que reciben a sus clientes que las contactan a través de anuncios de periódicos y que prácticamente pasan el día encerradas y en penumbra, en una inestable relación de camadería y competencia.

El libro también pone cara a un colectivo de mujeres doblemente silenciadas: las prostitutas de la tercera edad como La Maña o Paquita, que ya pasados los sesenta siguen ejerciendo acodadas en sus bares de siempre del Barrio Chino de Barcelona. Se trata de un capítulo especialmente interesante por lo que tiene de mirada hacia unas mujeres ignoradas, que comenzaron a trabajar en la calle en plena dictadura y que ahora, en su vejez, subsisten de lo que han podido ir ahorrando.

Samanta Villar - Nadie avisa a una puta

En el capítulo “El foro” la periodista da voz y cara a un tipo de prostitución muy vinculado a Internet y la comunicación digital. Es la historia de Pedro, un cliente asiduo que comenzó a llevar una doble vida dejando, tras cada encuentro sexual, sus comentarios y puntuaciones de las trabajadoras sexuales en un foro en el que clientes puntúan los servicios de las lumis o prostitutas. Pero también es la historia de Verónica, una prostituta asidua al foro, y su encuentro con Pedro.

Pasado el ecuador del volumen Samanta Villar ofrece la cara más terrible y mediática de la prostitución, la trata de blancas, dando voz, en primera persona, a Doris, una inmigrante nigeriana que en su sueño de alcanzar Europa para llevar una vida mejor a su familia se da de bruces con la realidad de las redes de trata de personas.

En Nadie avisa a una puta también hay espacio para la realidad también presente en los medios de comunicación: la prostitución ejercida en locales de alterne y clubes, una situación ambigua en la que los dueños de los locales se empeñan en afirmar que no son proxenetas y que las chicas van a sus locales a alternar, una circunstancia que se encuentra en un limbo legal y que en su mayoría es fácil poner en duda. En este capítulo encontramos las historias de Janine o Cristina, mujeres que viven en el club, y aunque sus dueños se empeñen en negarlo, también trabajan en él.

El libro se cierra con la versión más glamurosa y aparentemente positiva de este mundo: la prostitución de lujo. Es la mirada puesta en la vida de Brenda, una escort que viste ropa cara, se da caprichos y se desenvuelve en locales donde acuden famosos, empresarios y políticos. Una mujer satisfecha con la vida que ha elegido que disfruta de su trabajo.

La Asociación de Dueños de Club de Alterne de España (ANELA) cifra en 300.000 el número de prostitutas que hay en España. Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística (INE), para calcular el dinero que genera la prostitución en nuestro país con respecto al PIB (Producto Interior Bruto) cifró el número en 600.000. Sea cual sea la cifra real, se trata de muchas mujeres. De muchas historias y realidades de las que Samanta Villar ha querido destacar siete puntos de vista que rompen estereotipos y muestran situaciones a veces sorprendentes, a veces ya conocidas. Nadie avisa a una puta quiere dar visibilidad a una realidad con muchas caras que, sea cual sea la postura que se tenga sobre este mundo, tiene la virtud de ser respetuosa y plantear la necesidad del debate. Y este debate es necesario.

Referencias

Samanta Villar, Nadie avisa a una puta (ilustraciones de Carla Berrocal), Madrid, Libros del KO, 2015, 150 páginas.

La imagen de portada es cortesía de Libros del KO. La imagen de Samanta Villar está tomada de Wikimedia Commons.