Confieso que la lectura de la novela La sospecha (Der Verdacht, 1951), del dramaturgo, ensayista y escritor Friedrich Dürrenmatt (Berna, 1921-1990) me ha decepcionado. Pero no porque se trate de una mala novela (no es la mejor obra de su producción, desde luego), sino porque llegué a ella con la imagen del Dürrenmatt de La visita de la vieja dama (1956), un inmenso drama lleno de tensión y vigorosa dialéctica en donde la justicia, el deseo de venganza y las debilidades humanas son los protagonistas.
Los mismos temas se encuentran en La sospecha, pero la construcción de un argumento propio del género policíaco los relega a una trama de misterio donde adoptan un segundo plano. Su estructura, que avanza a trompicones, algunos personajes desdibujados y momentos concretos muy forzados la convierten en una obra menor dentro de la producción del escritor suizo.
La novela forma parte de la saga del comisario Hans Bärlach, personaje protagonista de la novela El juez y su verdugo, publicada un año antes con gran éxito. En esta ocasión el comisario, a punto de jubilarse y enfermo de cáncer, se recupera en un hospital de una operación que le ha realizado su amigo el doctor Hungertobel. Un día, ojeando un número de la revista Life, el comisario ve una fotografía de un médico nazi realizando una operación quirúrgica sin anestesia en un campo de concentración alemán. El protagonista de la imagen parece ser el misterioso doctor Nehle, quien se suicidó en 1945. Sin embargo, Hungertobel cree reconocer en la imagen a Emmemberger, un colega suizo que durante la Segunda Guerra Mundial vivió en Chile y que en la actualidad desarrolla la medicina en un sanatorio de Zurich, despertando inmediatamente la sospecha en el viejo comisario, que piensa que Nehle y Emmemberger podrían ser la misma persona.
En La sospecha Friedrich Dürrenmatt da un paso más allá en la caracterización del habitual protagonista de las novelas policíacas y presenta a su personaje en su vejez y decadencia. Enfermo e ingresado en el hospital, el comisario no ha perdido no obstante su olfato criminal, iniciando su investigación desde la cama del hospital y sin dudar un momento ponerse en riesgo para lograr un bien mayor.
Es interesante la recta final del relato, que precisamente es la que más se aleja de las imposiciones del género, donde el comisario tiene un enfrentamiento dialéctico con el doctor del que sospecha. Diálogos llenos de tensión en los que los protagonistas intercambian su manera de posicionarse en el mundo: uno, desde el cristianismo y la esperanza, y otro, desde el más pleno nihilismo capaz de justificar los actos más atroces. En este tramo final de la novela no importa tanto el descubrimiento de la identidad del misterioso médico nazi, sino el planteamiento de cuestiones como la cuestión de si la lucha y la voluntad por alcanzar la justicia son suficientes para combatir el mal.
La sospecha es una novela de género policíaco entretenida, pero decepciona dentro de la interesante producción literaria del escritor suizo. Leerla después de La visita de la vieja dama no es recomendable.
Referencias
Friedrich Dürrenmat, La sospecha, Barcelona, Tusquets, 184 páginas.
La imagen de Dürrenmatt está tomada de Wikimedia Commons y tiene licencia CC.