La literatura inglesa no sería igual sin su distinción de clases. Sería un “erial”, como puntualizó la escritora Virginia Woolf en su ensayo El lector común: segunda serie (1932), algo sin humor, como la literatura rusa. Es posible. Uno de los rasgos de los ingleses, especialmente durante el siglo XVIII y durante la época victoriana, fue una envarada y acartonada distinción de clases que llegó a calar en todas las manifestaciones sociales y culturales, incluyendo, cómo no, a la literatura. Estaban los de “arriba” y los de “abajo”, y sólo los primeros parecían ser interesantes a ojos de los artistas.

George Meredith

No pensaba lo mismo el novelista y poeta inglés George Meredith (1828-1909), cuya obra, prácticamente desconocida por el lector español, orbita en torno a la crítica de las convenciones sociales de su época. Eso sí, sin gravedad ni aspavientos. A la manera inglesa: de forma sutil y educada, y sobre todo, irónica.

La historia de El general Ople y lady Camper se puede resumir como una historia de amor “madura” en la campiña inglesa, con toques excéntricos y prosa liger.

Uno de los relatos donde puso de manifiesto esta mirada burlona hacia las diferencias de clases, la pedantería y el esnobismo es El general Ople y lady Camper (The Case of General Ople and Lady Camper, 1890), que acaba de rescatar la editorial madrileña Ardicia con la traducción de Pepa Linares.

George Meredith y las convenciones sociales

La historia de El general Ople y lady Camper se puede resumir como una historia de amor “madura” en la campiña inglesa, con toques excéntricos y prosa ligera que, sin embargo, apuesta por el hilar fino a través de la ironía y el toque humorístico.

La acción gira en torno a sus dos personajes protagonistas: el general Ople es un militar retirado que vive junto a su hija en su “morada señorial” en la campiña inglesa. Su vecina es lady Camper, una viuda sobrina de una condesa de la que se dice que es “excéntrica”. Cuando ambos se conocen, tiene lugar una divertida historia de amor de “tiras y aflojas” entre la inteligente y maliciosa lady Camper y el sencillo y casi simplón general Ople.

Con estas líneas básicas el escritor George Meredith compone dos personajes que le permiten mostrar las inútiles convenciones sociales de la época victoriana, a la vez que ridiculiza a la alta sociedad inglesa, al estrato militar y, sobre todo, a la rigidez impuesta por las diferencias de clase. Una decisión que convierte a George Meredith en una rara avis literaria de su época, figura que Virginia Woolf destacó y alabó y cuyas palabras se incluyen en el Postfacio del volumen de Ardicia: “…para un escritor enérgico, inquisitivo y combativo como Meredith, la tentación de indagar resulta irresistible; por tanto, recorre de arriba abajo la escala social, contrasta una nota con otra, y se empeña en que el conde, la cocinera, el general y el agricultor hablen su propia voz y representen su papel en la comedia extremadamente complicada de la vida civilizada de los ingleses.

Pero, sobre todo, destaca el papel de las mujeres, capitaneadas por lady Camper, a la que George Meredith dota de independencia, libertad, seguridad en sí misma, inteligencia y malicia. En este sentido, puede parecer que el personaje que dibuja el escritor inglés es un tanto antipático y extraño, pero el resultado global de la historia nos devuelve un personaje capaz de tomar las riendas de la situación y conducir a su antojo al general Ople, una visión moderna (e impensable) para los cánones femeninos de la época. Y es que uno de los temas favoritos del escritor inglés fue la crítica  la sumisión de la mujer en la época victoriana, así como la hipocresía, el esnobismo y la pedantería, de la que el entrañable e inseguro general Wilson Ople no está sin embargo exento.

El general Ople y lady Camper es una pequeña obra que juega a disfrazarse de relato amable y de literatura de entretenimiento, cuando en realidad es pura ironía y malicia. Y en menos de 100 páginas. Concentrado y sugerente, como los buenos perfumes.

Referencias

George Meredith, El general Ople y lady Camper (traducción de Pepa Linares y postfacio de Virginia Woolf. Ilustración de portada de Akika Kusaka), Madrid, Ardicia, 2014, 112 páginas.

La imagen de portada es cortesía de Ardicia editorial. La imagen de George Meredith está tomada del blog The Dusty Bookcase.