¿Pensábamos que el libro electrónico iba a sustituir al de papel en poco tiempo? Pues los últimos estudios demuestran que no lo hará (de momento) y que el libro “tradicional” aún gozará de buena salud durante un tiempo.

Así se puede interpretar (al menos en lo que respecta a Estados Unidos), por los datos recogidos en el último informe de Nielsen Books & Consumers (Libros y consumidores), publicado por la revista Publishers Weekly, en el que se rompe con el pronóstico que auguraba un crecimiento de las ventas del libros electrónico sobre el libro de papel previsto para 2017. Los datos de 2014 confirman una tendencia: en Estados Unidos apenas crece la venta de libros digitales con respecto a 2013. Además, el libro impreso sube sus ventas: de un 42% en 2013 se ha pasado a un 43% en 2014 para el libro de tapa blanda y para el de tapa dura se llegó al 25%.

Si miramos hacia España, parece que el libro electrónico tampoco va a ser rival del libro de papel en un tiempo. Según una encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) realizada a 2.477 personas mayores de 18 años el pasado 2014, el 79,7% de los lectores indicaba que prefería leer libros en papel que libros en pantalla, y sólo el 11,1% lo hace en formato digital, mientras que los lectores que leen los dos formatos por igual son sólo el 8,7%. Un 46,6% de los encuestados señalaba, además, muestra su poca o nula predisposición a leer libros electrónicos en el futuro.

Pero, ¿por qué sucede esto? Hay diversas explicaciones: desde aquellos lectores que no son capaces de superar la brecha digital hasta aquellos que argumentan que no retienen igual lo que leen o que el dispositivo no les termina de convencer. Sea como sea, sorprenden algunos de estos datos sobre todo en lo que respecta a los lectores más jóvenes, que han nacido como nativos digitales y están habituados a la lectura en pantalla desde la infancia.

En mi opinión, pensar en que un formato sustituirá a otro es un debate que no tiene demasiado sentido. Es muy probable que el libro electrónico sea utilizado para leer ciertos géneros o para ser disfrutado en lugares o espacios en los que la lectura de un libro de papel no sea la más adecuada. Al final será el lector el que marque los momentos y el formato según sus necesidades.

Y en tu país, ¿cómo es la tendencia de lectura en libro electrónico?