En koratai suelo publicar diversas reseñas de libros que me han interesado y algunas reflexiones a partir de lecturas o temas que he encontrado en éstas. También encontraréis en sus páginas homenajes, o al menos, podréis leer posts donde simplemente expreso mi admiración por aquellos escritores que han marcado mi “educación sentimental” literaria. Se trata de escritores que me han influido por diversos motivos bien a través de sus libros, historias o manera de escribir y que irán apareciendo en el blog sin necesidad de efemérides, aniversarios u oportunistas lanzamientos de obras póstumas o recientes creaciones.

A la hora de elegir el primero de los escritores que sin duda merecen un homenaje no ha mediado ninguna razón determinada. El nombre de Henry James, EL maestro entre los muchos maestros del firmamento literario, ha llegado de repente. Suyo es el post, por tanto.

De Henry James se puede hablar mucho, no sólo por su excepcional calidad literaria, de la que han surgido obras maestras que el cine ha fagocitado periódicamente (¡es imposible plasmar el estilo de James en un discurso narrativo como el cinematográfico!), sino también por su interesante vida. James, norteamericano de nacimiento y nacionalizado británico, fue un escritor y crítico que hizo del detalle y de la precisión, un valor único. Si “al principio fue el verbo”, en la prosa de James  éste queda relegado a un segundo plano.

Pero, al contrario de lo que muchos piensan al enfrentarse a sus largas y a menudo barrocas descripciones, en las novelas de James suceden muchas cosas. Puede parecer que en sus tramas no pasan demasiadas cosas, pero bajo la superficie de su textura narrativa se encuentra una prosa compleja y enormemente rica, llena de aspectos que bucean en lo psicológico de sus personajes. Por eso es un escritor maravilloso. Su modo de narrar, la delicadeza y el agudo análisis de sus personajes son toda una invitación a admirarlo. Parecer ser que James creía que la buena literatura debía parecerse a la conversación de un hombre inteligente. Dialoguemos, pues, con este maestro.

Referencias

Algunas obras de Henry James (1843-1916) que según koratai deberían estar en vuestra biblioteca:

Los europeos (The Europeans, 1878)

Daisy Miller (1878)

Retrato de una dama (The Portrait of a Lady, 1881)

Washington Square (1881)

El mentiroso (The liar, 1888)

Los papeles de Aspern (The Aspern Papers, 1888)

Otra vuelca de tuerca (The Turn of The Screw, 1898)

La casa de la alegría (The House of Mirth, 1905)

Fuente de la imagen en la Universidad de Warwick.