Este post no es más que una excusa para demostrar, con unas pocas líneas, que Galdós fue un fino observador de la realidad española y de los individuos que la integraban. Y que, por desgracia, más de cien años después, podemos comprobar que muchos de los males y defectos  que el escritor canario evidenció como propios del español en sus novelas siguen estando presentes en la España del siglo XXI.

El escritor y dramaturgo canario Benito Pérez Galdós

Galdós es mucho más que ese escritor de largas y minuciosas descripciones que a algunos inspiraron el apelativo de “escritor garbancero”. Su prosa va más allá. Perfectamente urdida, penetra en la realidad de una manera tan incisa y profunda como sus completas descripciones.

Un claro ejemplo es esta breve descripción de uno de los personajes de La de Bringas (1884), que muestra un tipo de persona que, ante la vida y sus retos, se deja simplemente llevar:

Aquellos ojos decían a todo el que mirara: “Soy la expresión de esa España dormida, beatífica, que se goza en ser juguete de los sucesos y en nada se mete con tal que la dejen comer tranquila; que no anda, que nada espera y vive de la ilusión del presente mirando al cielo, con una vara florecida en la mano; que se somete a todo el que la quiere mandar, venga de donde viniera, y profesa el socialismo manso; que no entiende de ideas, ni de acción, ni de nada que no sea soñar y digerir.”(1)

Referencias

(1) Pérez Galdós, Benito: La de Bringas, Madrid, Alianza, 2006, págs. 64-65.