Iluminar para arrojar luz sobre un mundo aún en penumbra, rescatar obras y abrir las puertas a una cultura tan atractiva como desconocida. Ésas son, a grandes rasgos, las líneas maestras de Satori (“iluminación”, en japonés), una editorial asturiana que, paso a paso, sin prisa pero sin pausa, ha logrado convertirse en referente bibliográfico de la cultura nipona en lengua española.

La editorial la forman Alfonso García y Marián Bango, además de un equipo de colaboradores y traductores que han construido un catálogo que abarca tanto ensayos y literatura como obras dedicadas a la historia, religión, expresiones artísticas o filosofía japonesas. En definitiva, una editorial especializada que ha encontrado un nicho de lectores ávidos por leer en su lengua obras fundamentales del mundo nipón.

Satori ediciones Alfonso García y Marián Bango - Pedro Martinez

Satori: una editorial hecha con pasión

La llegada de ambos al mundo editorial fue, como nos explica Alfonso, más una necesidad que una decisión empresarial premeditada. “Viéndolo con la perspectiva que dan los años, podemos decir que Satori nació como una necesidad de ambos. Siendo apasionados de Japón desde niños y amando los libros desde siempre, llegamos a un punto en el que sentimos la necesidad de unir ambas pasiones y publicar libros sobre cultura japonesa. Llegamos al mundo editorial sin apenas conocimientos sobre el negocio, pero con muchas granas de aprender y de trabajar con humildad y poniendo en nuestros libros toda la pasión y el cariño que sentimos por la cultura nipona.

“La pasión y la ilusión te hacen perseverar y superar cualquier obstáculo; cuando disfrutas de lo que haces, tienes otro tipo de recompensas que van más allá del éxito comercial.”

Satori nació como un impulso, y en esa apuesta los editores no se plantearon las dificultades que pudiera haber en el camino: “Satori no nació de una idea preconcebida de negocio, con su estudio de viabilidad y ese tipo de cosas que se valoran desde un punto de vista empresarial. Era algo que necesitábamos a nivel personal. Por eso comenzamos muy poco a poco, con una ilusión desbordante y éste fue el sentimiento que nos impulsó. Claro que sufrimos muchas decepciones cuando conocimos por dentro el sector editorial, lo duro que resulta para una editorial pequeña hacerse un hueco en el mercado, y más aún con un catálogo tan especializado como el nuestro. Pero la pasión y la ilusión te hacen perseverar y superar cualquier obstáculo; cuando disfrutas de lo que haces, tienes otro tipo de recompensas que van más allá del éxito comercial. Este sentimiento está en la base de muchas pequeñas editoriales.

Desde su posición de “veterana” de las editoriales independientes, Satori afronta de manera positiva el balance de estos años de trayectoria. Alfonso García confiesa una visión en la que “el balance puede resultar tanto positivo como negativo.” Sin embargo, la balanza se inclina hacia un lado: “como nos gusta ser optimistas, al echar la vista atrás y recordar nuestros comienzos, jamás habríamos pensado que podríamos estar donde estamos. Nos sentimos muy orgullosos de nuestro catálogo, de contar con colaboradores de primera fila, del reconocimiento que recibimos tanto por parte del mundo académico como por parte de los lectores, de todas las personas interesantes y maravillosas que hemos conocido a través de la editorial y de lo mucho que disfrutamos haciendo libros. Las penurias, el agotamiento y las decepciones acaban siendo superadas por los buenos momentos.

Para la creación del catálogo de Satori Alfonso García destaca la importancia de la reflexión en el proceso de selección de autores: “En colecciones como Maestros de la Literatura Japonesa , Maestros del Haiku o Satori Arte, debatimos y consensuamos con los directores de las respectivas colecciones qué autores y qué obras publicar. Evidentemente, tratándose de grandes expertos en sus respectivas materias, nos dejamos asesorar y valoramos enormemente sus opiniones. También escuchamos a traductores y a expertos en diversos campos de la cultura japonesa, que nos proponen proyectos. Por supuesto, también realizamos nuestras propias investigaciones y búsqueda de autores, donde asumimos más riesgos y nos dejamos guiar por nuestro instinto.

El resultado de este proceso llega en forma de volúmenes en papel en los que se cuida tanto forma como contenido. Cuando, a este respecto, le preguntamos a Alfonso sobre su postura hacia el libro electrónico, que carece de ese componente físico que pone en valor lo artesanal, el editor señala: “Nosotros pertenecemos a la última generación analógica, así que el libro electrónico no nos aporta, ni como editores ni como lectores, la satisfacción ni el disfrute que encontramos en el papel. Por supuesto, entendemos sus ventajas y quizá en el futuro nos animemos a publicar en digital.

Literatura japonesa: mucho más que una “moda”

Satori nació con un catálogo volcado hacia el ensayo, pero desde 2011 la literatura ha ido ganando peso. El lanzamiento de la colección Satori Contemporánea ha confirmado esta tendencia. Cuando le preguntamos si la literatura japonesa “está de moda” o si en realidad existe una especie de conexión entre el lector español y Japón, Alfonso matiza el tipo de autores de los que hablamos: “Creo que la llamada “moda de la literatura japonesa” se circunscribe únicamente a ciertos autores superventas. Nosotros, publicando exclusivamente literatura japonesa, lo vemos muy claro. La gran mayoría de los lectores de Murakami, por citar un ejemplo, no se animan a sumergirse en la literatura japonesa a nivel general. La literatura nipona continúa siendo muy exclusiva y su público es muy reducido.

A la pregunta obligada sobre la fascinación que parece experimentar el lector español por Japón, Alfonso confiesa no tener respuesta, aunque reconoce que el vínculo que une las dos culturas es evidente. “Quizá no seamos culturas tan opuestas después de todo, quizá somos dos caras de una misma moneda, cada una mira para un lado pero siempre en contacto la una con la otra. La misma pasión que despierta Japón en España, España la despierta en Japón. Creo que se trata de algo muy arraigado en lo más profundo de ambas culturas y que, a pesar de las diferencias notables, compartimos un vínculo especial.

“Si ya es arriesgado editar literatura japonesa, publicar autores desconocidos es prácticamente un suicidio. A pesar de todo, la satisfacción de ver publicadas esas obras que tú, como editor y lector, consideras auténticas joyas resulta muy gratificante.”

A reforzar ese vínculo contribuyen iniciativas como el año Dual España-Japón, que se ha desarrollado durante 2013 y 2014 impulsando eventos, charlas o exposiciones para conmemorar los 400 años de relaciones entre ambos países. Sobre si este tipo de acciones son suficientes o no para ayudar a difundir la cultura japonesa o si harían falta más actividades, Alfonso destaca su valor pero lamenta que se quede en un esfuerzo puntual: “Obviamente todas las iniciativas del año Dual España-Japón (junto con otro tipo de eventos que, como el Salón del Manga de Barcelona, cada vez gozan de más éxito) ayudan a difundir la cultura japonesa. Hemos podido comprobar que las actividades del año Dual han atraído a un gran número de asistentes, por lo tanto, la iniciativa ha sido un éxito. No obstante, es una pena que todo el esfuerzo se quede ahí, en la celebración de una fecha determinada, porque la gente responde y resulta evidente que hay interés por Japón.

El santo Koya - KyokaComentamos con el editor de Satori la buena racha de publicaciones de autores japoneses, tanto clásicos como contemporáneos. Pero nos surge una pregunta: ¿qué autor o autores que no están aún traducidos son, en su opinión, “olvidos” imperdonables?Cuando comenzamos a editar literatura, lo hicimos con la idea de rescatar obras inéditas de autores ya conocidos y, algo muy importante para nosotros, dar a conocer escritores inéditos. Así lo hemos hecho con autores incomprensiblemente ninguneados en lengua española como Izumi Kyoka, Miyazawa Kenji, Ango Sakaguchi, Koda Rohan, Kyusaku Yumeno o Hayashi Fumiko, por citar algunos. Pero, si ya es arriesgado editar literatura japonesa, publicar autores desconocidos es prácticamente un suicidio. A pesar de todo, la satisfacción de ver publicadas esas obras que tú, como editor y lector, consideras auténticas joyas resulta muy gratificante. Cuando ves que, poco a poco, los lectores descubren a estos autores compartiendo tu mismo entusiasmo, la sensación final es que ha merecido la pena.

También queremos saber sobre los gustos literarios de Alfonso y Marián. “Este tipo de preguntas son difíciles de responder porque, prácticamente, dependen del día. Para autores japoneses basta con ver nuestro catálogo, con especial cariño por Izumi Kyoka y a Mishima, que de momento no figura entre nuestros autores. Con respecto a escritores occidentales… Conan Doyle, Herman Hesse, Lovecraft, Poe, Wilkie Collins, Oscar Wilde, Asimov… y si nos preguntas cualquier otro día, te diremos otros.

El catálogo de Satori no deja de crecer y los planes de los editores son ambiciosos para el próximo año. Además del titánico empeño por publicar los nueve volúmenes de El cantar de Heike de Eiji Yoshikawa, el haiku volverá con fuerza, así como el relato y autores referentes como Osamu Dazai. “Seguimos trabajando en todas las colecciones, tanto en literatura como en ensayo. Próximamente, publicaremos una antología relatos biográficos de Dazai que hemos titulado Recuerdos y volveremos a editar a un escritor tan mágico como fascinante: Izumi Kyoka. Una nueva antología de relatos de ese terror tan sutil y tan único de Kyoka que lleva por título Sobre el dragón del abismo. Tenemos también a punto dos nuevas antologías de haiku: una es de un clásico, Kobayashi Issa; y la otra nos presenta a un Akutagawa inédito: el poeta.

Las imágenes son cortesía de Satori Ediciones. Para más información, visita la página de Satori.