Izumi Kyoka (pseudónimo de Izumi Kyotaro, 4 de noviembre de 1873 – 7 de septiembre de 1939)  fue un hombre capaz de buscar otra realidad en las cosas, de trazar un tipo de literatura más interesada en lo sobrenatural y en lo fantástico. Fue, además, un artista creyente en el poder de la palabra.

Nació en el seno de una familia de artesanos y artistas (su madre fue hija de un intérprete de teatro noh) en Kanazawa, una hermosa ciudad-castillo controlada por el clan Maeda hasta el comienzo de la era Meiji en 1868, sólo cinco años antes de que el escritor naciera. Debido a la profesión del padre vivían junto al río Asano, una influencia acuática que estará presente en muchos de los relatos del escritor.

Con apenas diez años perdió a su madre, un acontecimiento que marcó al escritor profundamente y que se verá reflejado en muchos de sus relatos, como es el caso de los contenidos en “Sobre el dragón del abismo”. Como señala Alejandro Morales Rama en la introducción a la edición de la editorial Satori de Sobre el dragón del abismo, en este relato “asistimos al nacimiento de ese arquetipo femenino tan personal para Kyoka, una mujer que compendiará en sí misma la imagen de su madre y de diferentes mujeres que conoció y admiró durante su vida.

Izumi Kyoka recibió su educación primaria en una escuela de misioneros presbiteriamos, que posiblemente marcaron su visión del misticismo y la espiritualidad. Tras un intento fallido de entrar en la universidad, viaja a Tokio y consigue ser discípulo de Ozaki Koyo, uno de los escritores más reconocidos del momento, del que sería alumno hasta 1894.

Kanazawa - Jardines Kenrokuen
Jardines Kenrokuen, Kanazawa

La obra de Izumi Kioka puede agruparse en varios periodos. En un primero escribió novelas conceptuales (kan’nen shōsetsu), para pasar a una fase más centrada en dar forma a su personal visión poética, que culminó en 1900 con la publicación de la que será una de sus principales relatos, “El santo del monte Kōya”.

Uno de los rasgos distintivos del estilo de Izumi Kioka es la confluencia de un gusto por el Romanticismo europeo, el lirismo y lo poético, que convierten sus relatos en una experiencia estética de gran impacto para el lector. En este sentido, se le considera el padre del relato gótico japonés. Así, la obra de Izumi Kioka gusta de buscar el lado sobrenatural de la realidad, jugando con temas de corte fantástico y en ocasiones hasta grotesco. Pero, al mismo tiempo, mira con respeto algunas clases sociales como los hinin o descastados, las geishas, los pobres o la gente desfavorecida en general, dotando a sus relatos de una gran humanidad.

Yukio Mishima apuntó que en el lenguaje de Izumi Kyoka se encerraba el kotodama (“espíritu de las palabras”). En sus palabras cobraron vida la belleza y la monstruosidad con la que “atacó una Modernidad que intentaba acabar con los monstruos de la época Edo.” Es precisamente el lenguaje el que construye sus fantasmas, sus monstruos y su rebelión contra la Modernidad de Meiji. Porque Izumi Kyoka consideraba que “las palabras en sí mismas son arte, artificio (giko), por lo que toda obra de literatura creada, al estar escrita con palabras, es en sí misma arte.

Para la elaboración de este post nos hemos basado en el Prólogo de Alejandro Morales Rama a la edición de Sobre el dragón del abismo de la editorial Satori. La imagen de Izumi Kyoka está tomada de Wikimedia Commons.