Jane Austen (1775-1817) es uno de esos curiosos ejemplos de escritores que crean a su alrededor hordas de seguidores incondicionales. Existen hasta asociaciones y la ciudad de Bath, donde la escritora residió un tiempo, ha hecho de su imagen y la del periodo de la Regencia todo un negocio. Se trata de algo así como una rock star de la literatura y la devoción por su obra no hace sino crecer con el paso de los años.

Las ediciones de su obra son muchas y variadas. Este año se ha reeditado una de sus obras consideradas como “menores”, Lady Susan, que la editorial Nórdica ha hecho grande gracias a las ilustraciones de Javier Olivares y la traducción de Carme Camps. Publicada de manera póstuma en 1871, se cree que fue escrita en la última década del siglo XVIII (en 1805 la escritora elaboraría un manuscrito que sin embargo no buscó publicar en vida), por lo que estaríamos ante una obra temprana. Quizás, según opina la crítica, la primera tentativa de Jane Austen de hacer una “obra seria”.

La protagonista es Lady Susan Vernon, una viuda treinteañera madre de Frederica, una joven de dieciséis años a la que no soporta. Con el fin de huir de las críticas por el escándalo provocado por su coqueteo con un hombre casado, se refugia en casa de sus cuñados. Uno de los principales escollos de Lady Susan será romper esa imagen de mujer frívola ante sus parientes políticos y, al mismo tiempo, enfrentarse al objetivo de conquistar al hermano de su cuñada, el señor de Courcy.

Su estructura se articula en 41 cartas escritas por diferentes personajes y dirigidas a otros tantos, misivas que relatan los acontecimientos que marcan las vidas de Lady Susan, su hija Frederica y su familia política.

Lady Susan: la “viuda alegre” de Jane Austen

Lady Susan es la particular visión de Austen del personaje de la “viuda alegre“. La novela presenta un personaje inteligente, maquiavélico e ingenioso (se podría decir que se trata de una mujer libre y autónoma, aunque con las limitaciones sociales de la época), pero sus palabras y actos la dibujan como una egoísta práctica capaz de manipular y engañar para lograr su propio beneficio. Lady Susan prefigura la manera de Austen de caracterizar la psicología de sus personajes, que transmite mediante las palabras, pensamientos y actos. Los rumores, los cotilleos y la fama que preceden a los personajes hacen el resto.

Lady Susan - Jane Austen (Nórdica, ilustraciones Javier Olivares)

Así, Lady Susan mezcla narración y valoración, y a través de las misivas va componiendo un puzzle narrativo ante el lector. Jane Austen también nos introduce en el mundo de apariencias y sobreentendidos de la pequeña burguesía inglesa de finales del siglo XVIII, en el que la búsqueda de un marido, a través de todos los medios disponibles, marcaba las vidas de las mujeres de la época. Apariencias, eso sí, que no siempre lograban ocultar el propósito, ya que como comenta en una de sus cartas el personaje R. de Courcy, “Cuando el orgullo y la estupidez van unidos no hay disimulo que valga“.

Pocas páginas le bastan a Jane Austen para construir una novela entretenida y en ocasiones irónica, una de esas historias que los pedantes llaman “deliciosas”. Las ilustraciones de Javier Olivares consiguen dotar a la novela de un encanto que enriquece la lectura, convirtiéndonos irremediablemente en uno más de esos seguidores de esta rock star de la literatura.

Referencias

Jane Austen, Lady Susan (ilustraciones de Javier Olivares, traducción de Carme Camps), Madrid, Nórdica, 2014, 150 páginas.

Las imágenes de las ilustraciones de Javier Olivares están tomadas de su blog y son cortesía de Javier Olivares y Nórdica Libros.