Los clubes de lectura han sido durante décadas un reducto para muchos lectores que han querido compartir sus experiencias con el fin de disfrutar de un libro más allá del momento de la lectura. Con la aparición de Internet y la facilidad que ofrece este medio para conectar a individuos de distintos puntos, la proliferación de clubes de lectura ha ido en incremento, especialmente en los últimos años.

Entre ellos, Goodreads es una de las iniciativas más populares (tiene más de 25 millones de usuarios), pero, tras ser comprada por el gigante del comercio electrónico Amazon, no son pocos los que sospechan de la parcialidad de muchos de los comentarios de los integrantes del club. Otras redes sociales que imitan el concepto de club de lectura son iniciativas como Lecturalia, anobii o Shelfari (ésta última también auspiciada por Amazon).

Lectyo

La última iniciativa en sumarse a este grupo de clubes de lectura digitales ha sido la de la fundación Germán Sánchez Ruipérez, dedicada durante décadas a la difusión de la lectura en castellano. Su “criatura”, ideada por su director general, Luis González, es Lectyo, y nace con claras intenciones de desmarcarse de sus competidores:

  • Es una comunidad para hispanohablantes que quieran interactuar con profesionales (autores, editores, bibliotecarios, maestros, etc.) para descubrir libros más allá de las tendencias comerciales
  • Quiere promocionar el “yo profesional” de los integrantes del servicio
  • No utiliza el sistema de puntuación para valorar los libros para no “acabar en una tendencia mainstream
  • Ofrece materiales para profesionales como guías en PDF (“Las librerías en el mundo”, “Pinterest para bibliotecarios”, etc.)

El aspecto de la aplicación recuerda al de Facebook, pero la intención busca ir más allá y trata de promocionar la lectura de una manera menos “sospechosa”. Competencia, no obstante, no les falta.

Vía | El País | Lectyo