Escribir sobre uno de los más grandes escritores de la literatura japonesa tiene mucho de osadía si no se es crítico o estudioso de su obra, y tan sólo cabe recomendar encarecidamente sus libros. La premisa es aún más necesaria cuando te enfrentas a un libro tan hermoso y lleno de significados como La casa de las bellas durmientes, del premio Nobel de literatura Yasunari Kawabata (1899-1972), una novela corta tan pequeña como enorme en su multiplicidad de resonancias, reflexiones y momentos de lirismo contenido, a pesar de que la premisa de inicio sea, cuanto menos, desconcertante.

Yasunari Kawabata

La casa de las bellas durmientes (Nemureru bijo, 1961) es una novela de atmósferas, de sueños irreales que se presentan como si de una realidad se tratara. La suya es una historia de contrastes, de sugerencias y anhelos que gira en torno a conceptos como la juventud y los recuerdos, materializados en una extraña posada a la que acuden ancianos que pagan por dormir junto a muchachas que han sido adormecidas. La experiencia, en realidad, tiene poco de erótico, ya que lo que buscan los viejos que allí van es revivir los recuerdos que la juventud de las muchachas despiertan en ellos.

En La casa de las bellas durmientes Yasunari Kawabata compone una hermosa reflexión sobre la vejez y la decadencia física, sobre el transcurso del tiempo y los recuerdos. Así, el protagonista del relato, Eguchi, un hombre de sesenta y siete años, casado y con tres hijas, revive, a través de la contemplación de la belleza de las muchachas, intensos recuerdos de las mujeres a las que amó y que quedaron dormidas en el olvido. Porque la “casa de las bellas durmientes” es más que un peculiar burdel donde pasar la noche junto a vírgenes convertidas en muñecas narcotizadas. Es, como le indica un amigo al protagonista, un lugar donde “sólo puede sentirse vivo“, un espacio irreal que ofrece un destino para “la búsqueda de la desaparecida felicidad de estar vivo.

El único pero que podemos poner a la lectura en español de esta obra es la insistencia de algunas editoriales, como el caso de Planeta con su sello Austral, por utilizar traducciones no directas del japonés. Es muy probable que por el camino se haya perdido mucha de la belleza de la obra del Premio Nobel de literatura nipón. Y es una pena.

Referencias

Yasunari Kawabata, La casa de las bellas durmientes, Barcelona, Austral, 2013, 112 páginas.

La imagen de portada está tomada de Wikiart. La foto de Yasunari Kawabata está tomada en 1946 y está en Wikimedia Commons.