La extrañeza que produce leer un libro como El asiento del conductor (The driver’s seat, 1970) es comparable al desconcierto que supone enfrentarse a la “anormalidad“. A aquello que trasgrede las normas, a lo que no está acotado y cortado según las reglas sociales, a los comportamientos “no habituales”. A la locura.

Disfrazada de una suerte de novela negra, El asiento del conductor, de la escritora escocesa Muriel Spark (1918-2006),  narra la historia de Lise, una turista nórdica que decide pasar sus vacaciones en Italia. Una serie de acontecimientos, cada cual más absurdo, llevarán a la protagonista a un trágico desenlace que se nos anticipa en las primeras páginas. Se trata de un discurso en el que el final de la historia es secundario con respecto a la trama, y en el que el cómo se convierte en principal reclamo.

La superficie del texto es sutil y finísima en comparación con el fondo que subyace en la novela, rugoso y duro como una piedra. Para construir su artefacto, Muriel Spark sustenta su divertida y macabra trama en varios ejes: una historia entretenida y ácida, una prosa sencilla y accesible, toques de humor y rasgos del género de novela negra. Pero detrás de esta primera superficie encontramos un análisis más profundo en el que destacan aproximaciones a diversos tipos de “locura”. En este sentido, prácticamente todos los personajes que pueblan El asiento del conductor tienen algún tipo de trastorno psicológico (psicosis, depresión, manías persecutorias, demencia senil, trastornos bipolares, alienación, mentirosos compulsivos…), lo cual convierte la novela en algo perturbador y “aterrador”, como la propia Muriel Spark insinuó sobre las intenciones que le llevaron a escribir su obra. En efecto, la lectura de la historia de Lise es una experiencia terrible en cuanto tiene de aterrador, grotesco y humorístico.

Con la brevedad y el carácter ameno de su trama como uno de sus principales puntos fuertes, El asiento del conductor es una novela muy recomendable, como son en general las novelas de la escritoria escocesa. Algo más de 100 páginas en las que el humor y el absurdo se entrelazan de una manera perfecta. No se la pierdan.

Ficha bibliográfica

Spark, Muriel: El asiento del conductor(traducción de Pepa Linares, ilustración de portada Eduardo Lago), Zaragoza, Contraseña, 2011, 136 páginas.

Ilustración de portada Eduardo Lago.