El otoño es una estación de colores, pero en Japón, un país amante de la naturaleza, pasa a ser un espectáculo que recibe el nombre de kōyō o momiji,  es decir, el paso del verde intenso al rojo intenso de las hojas del arce japonés durante el otoño. Se trata de una tradición, que, como el hanami o floración de los cerezos, los japoneses gustan de contemplar por lo hermoso y evocador de los tonos amarillos, rojos o naranjas que toman los árboles, que en su cambio de estación cubren los parques y bosques del país con un impresionante fresco de colores otoñales que merece ser disfrutado.

Como en el caso del hanami, es una tradición centenaria que incluso se recoge en la literatura, lo que demuestra el fuerte apego por este tipo de espectáculos naturales que sienten los japoneses, sensibles a la belleza visual que los paisajes de su entorno.

Así, como señalan en el blog Japonismo, ya en La historia de Genji, de Murasaki Shikibu (siglo XI) o en la antología poética Manyoshu del periodo de Nara (710-794) se refiere este espectáculo del que la clase noble disfrutaba con la llegada del otoño. Una tradición que ha llegado a nuestros días y que constituye uno de los principales atractivos turísticos del país, especialmente en la antigua ciudad imperial de Kioto.

Momiji o koyo

Para conocer más sobre el  kōyō o momiji, no te pierdas este artículo de Japonismo.

Imagen vía Wikimedia Commons: Momiji en el templo Daigoiji de Kioto.