Para la escritora japonesa Banana Yoshimoto (pseudónimo de Mahoko Yoshimoto, 1964) la vida no es más que un viaje en el que se acumulan recuerdos, la única pertenencia que podemos llevarnos en la muerte y una de las pocas experiencias que nos transmiten felicidad y emoción en nuestra existencia, porque los recuerdos son, para Yoshimoto, granos de felicidad con las que es capaz de vivir nuestro alma: “Todos los días suceden pequeñas cosas, tantas que no podemos recordarlas ni contarlas, y creo que nuestra alma vive gracias a sentir esos granitos de felicidad y respirarlos.” Así, un humilde romero, el sabor del mate, el rumor de la lluvia o el abrazo de su bebé son capaces de evocar un viaje hacia el pasado y hacia las huellas que han hecho que la escritora sea la persona que ha llegado a ser en ese viaje vital .

Esta manera de enfrentarse al mundo se plasma en el conjunto de textos y reflexiones que componen Un viaje llamado vida (Jinsei no tabi wo yuku, 2006), que acaba de publicar la editorial asturiana Satori con motivo del lanzamiento de su nueva colección Satori Contemporánea, con la que busca acercar autores consagrados y nuevas voces de la narrativa japonesa actual.

Banana Yoshimoto

Banana Yoshimoto y los recuerdos

Un viaje llamado vida es una reflexión sobre los recuerdos y los momentos que los generan, y sobre el poder que sobre nosotros tienen experiencias concretas como los viajes. La mirada de Yoshimoto se dirige hacia lo pequeño, hacia los instantes que componen cada día, que es en sí un nuevo viaje que ha de vivirse de manera plena, buscando todo aquello que nos brinde momentos agradables y sensaciones que se convertirán en recuerdos.

Uno de los rasgos más notables de los ensayos recogidos en el libro es la capacidad de Banana Yoshimoto de recrear la poderosa conexión del recuerdo con los objetos y las personas.

El volumen está dividido en tres partes en las que Banana Yoshimoto explora distintos grupos de recuerdos. Por un lado, los recuerdos de los lugares en los que ha vivido y por los que ha viajado, que llegan a la escritora de repente y a través de los objetos de la cotidianeidad. Por otro, los recuerdos generados por las personas y, especialmente, los que llegaron a raíz de su maternidad. Y, por último, los recuerdos de los ausentes, que se concentran en la última parte del libro.

En este recorrido por la memoria los textos que componen Un viaje llamado vida funcionan como los propios recuerdos: no siguen ningún orden cronológico, sino que surgen como pudieran hacerlo en un momento de reflexión. Así, nos encontramos recuerdos recientes de la maternidad de Yoshimoto en la primera parte, mientras que pasada la mitad del libro la escritora nos narra los primeros momentos con su hijo, en un recorrido que va del pasado al presente de manera discontinua con total naturalidad.

Uno de los rasgos más notables de los ensayos recogidos en el libro es la capacidad de Banana Yoshimoto de recrear la poderosa conexión del recuerdo con los objetos y las personas, ya sea mediante la vista, el olor o el tacto: “…aunque parezca extraño, ahora, cada vez que miro mi romero, cómo comienza a abrir sus flores con su modesto perfume en el balcón de mi apartamento, bajo el cielo del sur, vuelven a mi mente aquellos romeros impactantes de Sicilia, su fragancia, el color del cielo infinitamente transparente y azul, e incluso la sensación de la brisa fresca.” Banana Yoshimoto va incluso más allá y plantea el recuerdo no sólo de un instante concreto, sino de toda una gama de sensaciones: “Es lógico que un producto sepa mejor en el lugar de origen, pero me parece curioso el hecho de que ese sabor se arraigue en el cuerpo a modo de memoria. Incluso ahora, cuando tomo mate, recuerdo el verde intenso, los fuertes rayos del sol y la profundidad de la noche que caía de repente en Sudamérica; e incluso recuerdo la sensación de mi sudor enfriándose con el frescor de la brisa.

Un viaje llamado vida - Banana Yoshimoto (Satori)

Lo que podría parecer un relato fragmentado del lado más cursi de la vida, en la pluma de Banana Yoshimoto se concierte en un honesto ejercicio que intenta evocar y subrayar la importancia de la vida como un trayecto que ha de enriquecerse con buenos momentos. Por su sobriedad, los textos de la escritora japonesa son emocionantes en su contención, y en ellos podemos reconocernos y compartir experiencias, si bien el episodio de la muerte de su perro es quizá uno de los que se dejan llevar por una cierta sensiblería. Aún así, se trata de un libro para leer poco a poco, para disfrutar en su dimensión de obra pequeña pero reconfortante.

Referencias

Banana Yoshimoto, Un viaje llamado vida (traducción de Rumi Sato), Gijón, Satori, 2014, 199 páginas.

La imagen de portada es de una obra del artista japonés Natsumi Hayashi, cortesía de Satori y el MEM de Tokio. La foto de Banana Yoshimoto tiene (c) de Fumiya Sawa y está tomada de la edición de Satori.