La historia de Margaret Powell (1907-1984), una cocinera que trabajó en el servicio doméstico durante los años 20 y 30 hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial y que, ya cumplidos los cincuenta, logró conseguir su sueño de tener formación universitaria, es sin duda material de historias de época con señores y criados, como es el caso de películas como Lo que queda del día o las televisivas Arriba y abajo o Downtown Abbey, y de argumentos de superación personal.

En efecto, de eso trata gran parte de la obra de Powell, que responde al género de memorias documentales que retratan una época y lugar caracterizados por un sistema social lleno de desigualdades. Así, en En el piso de abajo. Memorias de una cocinera de los años 20 (Below Stairs, 1968, editado por Alba), Margaret Powell abre a través de su pluma fresca y directa las puertas de los sótanos de las mansiones inglesas de principios de siglo XX donde se encontraban las cocinas, y sube hasta los fríos áticos donde habitualmente el personal doméstico compartía habitaciones.

Se trata de un mundo invisible que la escritora desvela con un particular sentido de crítica: ser pobre implicaba trabajar duro en condiciones de esclavitud, pero no por ello los individuos predestinados dejaban de ser personas como muchos de los señores para los que trabajó Powell creían.

Margaret Powell

En el piso de abajo: relato documental de una época pasada

Margaret Powell no convierte sus memorias en un retrato lastimoso de una infancia y juventud dickensianas, sino que muestra la realidad con todas sus injusticias, contradicciones y suciedad. El comienzo de las memorias, de carácter nostálgico, nos sitúa en la Inglaterra de principios de siglo, donde ser pobre y querer estudiar era sencillamente incompatible. De hecho, Margarett Powell recibió una beca para continuar sus estudios a los 13 años, ayuda que no pudo aprovechar ya que para su familia eso significaba una gran carga al tener que alimentarla y mantenerla durante su adolescencia.

Su primer trabajo como pinche de cocina nos traslada a un mundo desigual que sometía a las empleadas de hogar a un régimen de esclavitud por el alojamiento y comida y recibiendo un pequeño estipendio por su duro trabajo. Sin sentimentalismos, Margaret Powell elabora mediante sus recuerdos un recorrido por los sótanos de las casas donde trabajó, en elque empleadores por lo general miserables y avaros, utilizaban la mano de obra de los trabajadores pobres de la época para sostener un nivel de vida que tenía más de apariencia que de realidad.

Desde los primeros capítulos centrados en su infancia hasta los finales en los que Powell abandona el servicio doméstico, la escritora plantea que las diferencias entre clases sociales eran más que evidentes desde la infancia, y que fue un sentimiento que labró su conciencia social y muchos de los sentimientos que experimentó durante toda su vida. La capacidad de observación y la mirada fría hacia su propia persona y hacia los acontecimientos de su vida esbozan a un personaje que, lejos de conformarse, lucha por conseguir, en la medida de sus posibilidades, un lugar mejor en la sociedad.

En este sentido, hay un par de reflexiones que se extraen de la lectura de En el piso de abajo. La primera es una cierta sensación de resignación que, pese al deseo de mejora que inunda a Margaret Powell desde su niñez, recorre a la mayor parte de los empleados del servicio doméstico. Resignación y paciencia en busca de algo que cambie su situación: un trabajo mejor, unos señores más comprensivos, la aparición de un marido que retire del trabajo. Esta última opción es la que deja traslucir la narradora en muchas de sus páginas, que quiere casarse en cuanto le sea posible para abandonar el trabajo de cocinera. Pese a esta afirmación, es curioso y contradictorio que Margaret Powell ofrezca en diversas ocasiones una moderna visión del papel de la mujer y de la sexualidad femenina. Por ejemplo, en un momento dado, la narradora comenta: “Hoy las mujeres que no se casan pueden tener tantas relaciones sexuales como les parezca, y también seguridad. Es solo que no les apetece tener a un hombre de por vida, de lo cual no las culpo en absoluto.

En definitiva, En el piso de abajo. Memorias de una cocinera de los años 20 es un interesante relato documental de una época pasada y, sobre todo, de un mundo invisible que sostuvo el modo de vida opulento de las grandes mansiones inglesas de principios de siglo. Un claro ejemplo de que “cualquier tiempo pasado” nunca fue mejor.

Referencias

Margaret Powell, En el piso de abajo. Memorias de una cocinera de los años 20 (traducción de Elena Bernardo Gil), Barcelona, Alba, 2013, 216 páginas.

La imagen de Margaret Powell está tomada del Daily Mail. La portada es de la editorial Alba.