Hjalmar Söderberg (Estocolmo, 1869-1941) es uno de los escritores más destacados de la literatura sueca, pero también un claro ejemplo de autor que, pese a su talento, no ha logrado traspasar las fronteras de su país. Por lo general, la narrativa sueca es bastante desconocida por el lector español una vez que sale de la órbita de Strindberg o de novelistas como Stieg Larsson o Henning Mankell, y éstos últimos sólo por el boom de la novela negra escandinava que asola nuestras librerías con buenas y no tan buenas novelas.

Las editoriales Cátedra y Ediciones Alfabia ya habían publicado el clásico de Söderberg Doctor Glas (1905), pero pocas noticias más se tenían en estos lares más allá del eco de ser el autor del drama Gertrud, popularizado en los años 60 por la adaptación al cine de Carl T. Dreyer. Llega ahora a las mesas de novedades la cuarta y última novela del escritor sueco, El juego serio, inédita hasta el momento en español, una interesante historia sobre un adulterio a lo largo del tiempo que deja tras su lectura una sensación de amargura y pesimismo.

El juego serio (Den allvarsamma leken, 1912) tiene como protagonista a Arvid Stjärnblom, un joven de provincias que trabaja como crítico musical en un diario de la capital sueca y cuya vida gira en torno a dos mujeres, Lydia Stille, su amor de juventud y amante ocasional, y Dagmar Randel, una mujer a la que no ama pero de la que no puede divorciarse. La novela recoge un arco temporal dilatado entre el verano de 1897 y el otoño de 1912, un par de meses antes de la celebración de los Juegos Olímpicos de Estocolmo, y recrea la evolución de las relaciones amorosas entre el trío protagonista.

El triángulo amoroso de El juego serio ofrece una óptica entre escéptica y desolada del amor, utilizado éste como moneda de cambio o entretenimiento, siendo muy pocas veces satisfactorio. Hay mucho de la propia biografía de Söderberg en las páginas de este libro, no tanto en lo que se refiere a recrear una historia sino en lo que tiene que ver con los sinsabores y el dolor que producen las relaciones sin futuro. El escritor sueco, casado con una mujer inestable a la que engañó durante tres años en una tumultuosa relación, como recoge Elena Balzamo en el prólogo a la edición de Alfabia, vivió como el protagonista de su novela una relación marcada por las rupturas y reconciliaciones, y cuyo fin supuso un sufrimiento emocional del que se repuso huyendo a Copenhague.

En la novela, los acontecimientos se suceden como una cadena de acción-reacción que poco a poco va minando sus anhelos. Así, Arvid renuncia a comprometerse con su amor de juventud, Lydia, porque no tiene medios económicos para casarme con ella y no está dispuesto a renunciar a su cómodo estilo de vida de soltero. Lydia, a su vez, se casa con un hombre mayor al que no ama al fallecer su padre y perder su sustento material, y Arvid termina casándose con Dagmar, quien urde una treta para obligarla a casarse con ella. Como se apunta en el prólogo, Arvid “es tan incapaz de controlar su propio destino como los demás: incapaz de escapar de un matrimonio desdichado o de retener el amor de su amante.

Uno de los principales dramas de los personajes de El juego serio es la continua voluntad de engañarse a sí mismos a lo largo del tiempo. Son seres emocionalmente inestables, incapaces de afrontar con honestidad sus relaciones y siempre obligados a anteponer diversos intereses, sobre todo los económicos, a su propia felicidad.

Otro de los dramas que recrea Söderberg y que dibujan sus concepción de las relaciones amorosas es la traición. En El juego serio se suceden una serie de traiciones que desdibujan la pasión que pudieran sentir los personajes y convierten su historia en un amor hiriente imposible de producirles felicidad. Para los tres protagonistas, el amor es un camino tortuoso y difícil, a veces incluso aburrido, nunca plenamente satisfactorio, jalonado de mentiras y engaños. Cada uno, a su manera, utiliza al otro en su provecho, engullidos todos por un destino de infelicidad del que parecen no ser capaces de salir hasta el final de la novela.

Merece la pena acercarse a El juego serio, una novela que tiene el aroma de las narraciones de principios de siglo XX, con un estudio de personajes magnético y una voluntad de observación y reflexión de las relaciones humanas que sitúan por derecho propio a Hjalmar Söderberg entre los grandes de la literatura europea. Una amarga historia de un adulterio sin dramas ni aspavientos. Contenida, que no fría, de las que dejan una sensación oscura sobre lo que supone el amor.

Ficha bibliográfica

Hjalmar Söderber, El juego serio (traducción de María Dolores Ábalos Vázquez, prólogo de Elena Balzamo, Barcelona, Ediciones Alfabia, 2013, 316 páginas.

La imagen de la portada es de la fotógrafa María Sánchez.