Últimamente estoy muy desganada con las reseñas. Quizá porque 2013 ha empezado de una manera un tanto desabrida, con poco brillo y menos perspectivas, parece que todo cuesta más. El caso es que lo único que se me ha ocurrido estos días es una pregunta estúpida: ¿por qué hay tantos escritores que salen en fotos con sus gatos? Hay miles. Miles de fotos de escritores y gatos.  A lo que añado: ¿son los gatos una raza superior que acompaña sólo a los genios? ¿O desde siempre se supo que no hay nada como una imagen de gatitos (versión intelectual-amable) para movilizar al personal?

Autores nada sospechosos de ñoñería como Ernest Hemingway (con tendencias de vieja solterona rodeada de gatos, se dice que escribió Adiós a las armas (1929) con 34 mininos vigilándole las espaldas), Jorge Luis Borges (que le dedicó incluso el poema “A un gato”) o Julio Cortázar se hicieron la foto de rigor con su gato. Hasta el adusto Francisco Umbral no se salvó de esta “simpática” estampa. Otros, además de tenerlos, escribieron relatos sobre ellos (cómo no, El gato negro (1843) de Edgar Allan Poe) e incluso novelas narradas desde su punto de vista (Natsume Sôseki y su sátira sobre la sociedad japonesa Yo, el gato (1906)). Lo de los gatos y los escritores a veces sobrepasa límites, como Fernando Sánchez Dragó y Soseki (su gato, no el escritor japonés) o Antonio Burgos y sus Gatos sin fronteras. Pero ésa es otra historia.

hemingway y gato

Lo cierto es que entre escritores y gatos suele haber una extraña vinculación. Posiblemente el carácter de ambos (solitarios, inteligentes, individualistas) y esa “filosofía” de hacer lo que uno quiere cuando quiere. Ahí dejo la reflexión por si alguien se aburre.

Para los fanáticos de los gatos, la editorial Nórdica ha publicado recientemente El paraíso de los gatos y otros cuentos gatunos (2012), un festival ilustrado de relatos sobre felinos, y hace unos años Siruela presentó Las mejores historias sobre gatos (2005) y Errata Naturae se lanzó con una compilación de artículos sobre escritores y sus mascotas, Perros, gatos y lémures. Los escritores y sus animales (2011). Por gatos que no quede.

Borges-y-gato

Si te has quedado con ganas de más, en Writers and Kitties hay un montón de imágenes de escritores y gatos para pasar el rato. O procrastinar, que es una palabra que ahora está de moda.

Podría haber puesto cualquiera de las archifamosas fotos de Cortázar o Borges con gato incorporado, pero la de Sartre corrigiendo textos abrazado a un gato es lo más.