Leo en El País que se cumplen 50 años de la publicación de Historias de cronopios y de famas y no he podido dejar de recordar el impacto que supuso el descubrimiento de la literatura de Julio Cortázar.

Julio Cortázar

La primera lectura de la obra del escritor argentino, sea cual sea el libro que cae en tus manos, es una experiencia parecida a la llegada de los primeros amores: intensa, sorprendente y excesiva. Uno queda deslumbrado por todas las virtudes de Cortázar e inmediatamente inicia una fervorosa peregrinación hacia la librería o biblioteca más cercana. Necesita leer más de Cortázar. Un solo libro sabe a poco.

Tengo que leer todo lo que ha escrito este hombre” fue una frase que estuvo resonando en mi cabeza durante los años que duró el  idilio. Intenté hacerme con todo lo que pude de él, desde los relatos de ficción más célebres contenidos en Bestiario, Final de Juego o Las armas secretas hasta la compleja y en momentos exasperante Rayuela. Pero, tras unos años de relación absorbente, y tras conocer otras relaciones con escritores más complejos, decidí mantener una buena amistad que se renueva con aniversarios como éste.

Leer a Cortázar debería ser una experiencia obligatoria para todo joven que disfrute de la lectura pero que quiera dejar atrás el mundo de la literatura “juvenil” y empezar a degustar bocados más complejos. O para aquellos que corren peligro de abandonar la afición a los libros por falta de lecturas estimulantes. Con Cortázar el éxito está asegurado. Un solo relato de Historias de cronopios y de famas brinda el mismo efecto de knock-out de los primeros amores y su lectura supone un excelente reclamo para la captación de adeptos a ese género (injustamente) secundario que es el relato breve o cuento.

Juan Cruz llama al texto de Cortázar “literatura de sugestión“. La narrativa del argentino, más que sugestiva, es provocadora y adictiva, un juego que se establece entre autor y lector en el que este último sabe que cada página de sus libros será un espejo deformante que le devolverá una imagen sorprendente de las posibilidades y recursos de  la ficción.

Aunque la publicidad ha echado sus sucias garras sobre el texto del argentino, el libro celebra su cincuenta años de vida en forma y sin haber envejecido lo más mínimo. Perfecto. Es hora de quedar con él y rememorar viejos tiempos. Larga vida al cronopio Cortázar.

Referencias

La imagen de Julio Cortázar fue tomada en 1967, es de dominio público y se puede encontrar en Wikimedia Commons.