Aki Shimazaki (1954) es una escritora y traductora japonesa afincada en Canadá prácticamente desconocida en nuestras fronteras. No lo es tanto entre los lectores canadienses, ya que sus novelas están escritas en francés y han cosechado diversos reconocimientos patrios como el Prix Ringuet, el Prix littéraire Canada-Japon o el Prix littérarire du Governeur général. Los lectores en lengua española podemos descubrir a esta autora gracias a Edicions Sd, una pequeña editorial barcelonesa que acaba de publicar en su colección de narrativa del siglo XXI La caja de laca su último libro, Tonbo (2010), una historia sobre el peso de la muerte y los secretos que se lee con agrado y nos ofrece una nueva visión sobre la identidad japonesa.

Aki Shimazaki y los recuerdos y secretos desvelados

Tonbo (libélula, en japonés), narra la historia de Nobu, un profesor que, a principios de los años 80, y tras abandonar una gran compañía comercial, decide abrir una escuela privada o juku llamada Tonbo a las afueras de Tokio. Marcado por el suicidio de su padre cuando era joven, Nobu recibe un día la visita de Jirô, un antiguo alumno de su padre, también profesor como él, que le traerá a la memoria recuerdos que había olvidado y revelaciones que le mostrarán una cara de la historia de su padre que él no conocía.

Aki Shimazaki, autora de TonboAki Shimazaki construye en Tonbo una historia de recuerdos y secretos desvelados, diseminando las pistas del pasado de sus personajes en los diálogos y pensamientos de éstos y jugando con la importancia de lo no dicho. Personajes los de esta novela que se caracterizan por ser y sentirse distintos, bien por pertenecer a una minoría (la familia de Nobu y él mismo son cristianos en un país donde esta confesión es seguida por un porcentaje mínimo de japoneses) o estar de alguna manera marginados (la sociedad dando la espalda a la familia de Nobu tras el suicidio de su padre o los prejuicios de clase contra Jirô).

El estilo con el que Shimazaki moldea la historia de Nobu y su padre es sencillo y depurado, con una construcción minimalista de frases breves y directas. La escritora nipona opta deliberadamente por esta manera de narrar alejada del artificio y la recreación, “de una manera sencilla, con frases cortas y concentradas como los haikus en japonés“, quizá también influida por el hecho de utilizar el francés como lengua narrativa en lugar de su lengua materna.

Los principales temas de Tonbo suelen ser recurrentes en la literatura japonesa: la identidad nipona, la muerte, la influencia de la familia, el pasado y los recuerdos. De manera secundaria, también encontramos otros temas como el acoso escolar y el absorbente mundo laboral de los shôsha-man (empleados de grandes compañías) que serán protagonistas de su libro Mitsuba (2006). Y, de fondo, la libélula como emblema y símbolo de la historia y sus personajes, con una significación o ligazón personal para cada uno de ellos.

Tonbo es una historia sencilla que basa su encanto precisamente en esa prosa liviana y, a la vez, cargada de sugerencias. Una novela de breves pinceladas sobre emociones contenidas, secretos y destino, sobre la asfixia del silencio y lo pequeño como camino a la felicidad. Un libro interesante y atemporal alejado de sentimentalismos o extravagancias de la narrativa japonesa actual. Prosa liviana y llena de vida. Merece la pena.

Ficha bibliográfica

Aki Shimazaki, Tonbo (traducción Julia Alquézar), Barcelona, Edicions Sd, 2012, 110 páginas.

La imagen de la portada de Tonbo la he tomado del blog de Edicions Sd y pertenece a un ukiyo-e de Kitagawa Utamaro. La imagen de Aki Shimazaki la tomé del blog Babelio.