No debió ser fácil enfrentarse a una etapa de cambios tan drástica y profunda como la que aconteció en Japón a finales del siglo XIX y principios del XX. Transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales que, con la llegada del emperador Meiji y sus ideas aperturistas y modernizadoras, alteraron la visión del mundo de los ciudadanos japoneses y, en especial, de los artistas, que vertieron en su obra esos cambios externos (y, sobre todo, internos), que el nuevo monarca impuso a la sociedad japonesa.

Descendiente de samuráis, médico militar y entusiasta de la difusión de las ideas estéticas occidentales, el escritor Mori Ōgai (1868-1922) es un buen ejemplo de intelectual y artista del periodo Meiji (1868-1912) que vivió y transmitió una época convulsa llena de transformaciones. Nacido en la prefectura de Shimane con el nombre de Mori Rintarō, recibió una educación tradicional basada en clásicos chinos y japoneses, aunque también experimentó el impacto de las ideas y literatura occidentales durante sus años de juventud. A los diez años fue enviado a Tokio donde se licenció en medicina por la Universidad Imperial y, gracias a la beca del gobierno japonés que recibió en 1884, cuando contaba con 19 años, vivió varios años en distintas ciudades de Alemania para complementar sus estudios de medicina, experiencia que supuso, como en el caso de Natsume Sōseki en Londres, su más directo y definitivo contacto con las ideas occidentales.

A lo largo de su vida Mori Ōgai  fue un firme impulsor de la cultura occidental dentro de Japón. Tradujo a su lengua materna autores alemanes y europeos destacados como Goethe, Hoffman, Shiller, Heine, Rilke, Shakespeare, Byron, Turgueniev, Tolstoi, Strindberg, Ibsen o Calderón, entre otros.  También fundó la revista Shigaramizoshi (1888, más tarde Mezamashigusa), en cuyas páginas dio a conocer el romanticismo y el idealismo europeos que defendió a ultranza en contra del realismo y naturalismo, destacando en ambos casos la necesidad de una literatura basada en los ideales.

Su obra se caracteriza por atravesar diversas fases. En la primera, el autor nipón se vuelca en la construcción de relatos breves, entre los que destaca la nouvelle autobiográfica La bailarina (Mahinime, 1890). En efecto, en ella se advierte una fuerte influencia del idealismo alemán y tramas de corte romántico que exponen las contradicciones a las que se debían enfrentar sus protagonistas.

A esta primera etapa de juventud le sigue una segunda en la que obras como Vita sexualis (1909) o El ganso salvaje (Gan, 1911) muestran un rumbo, sin perder el toque romántico de sus inicios, más centrado en la reflexión y las experiencias personales. Sin embargo, a partir de 1912 la obra literaria de Mori Ōgai cambia.

En la tercera etapa el escritor, que había abrazado la modernidad y las ideas de apertura del periodo Meiji, comienza a explorar el pasado de su país y elabora obras basadas en la historia japonesa, cuestionando en cierta medida algunas costumbres y obligaciones que ya no tenían sentido en el Japón de entonces. Mori Ōgai, así, comienza a explorar conceptos como el pasado y la tradición nipones, el patriotismo o la autodestrucción. El detonante de esta nueva visión fue el suicidio ritual de su buen amigo el general Nogi, que acabó con su vida por lealtad al emperador Meiji (fallecido en 1912), y que tendría su expresión literaria en relatos como La familia Abe (Abe Ichizoku, 1913).  Por último, la cuarta etapa del escritor dejaría de lado la ficción y daría lugar a biografías de doctores en medicina china de la época Edo.

Mori Ōgai es un escritor que supo plasmar las contradicciones internas de la sociedad japonesa de su época, atrapada en el legado de un pasado e historia anclados en la tradición y la llegada de nuevas ideas de occidente que venían a poner en cuestión algunos rasgos de la identidad nipona. De estilo cercano, equilibrado y, a la vez delicadamente romántico, la obra de Mori Ōgai es una de las cumbres de la literatura japonesa que merece la pena disfrutar.

Obras de Mori Ogai reseñadas en koratai:

La imagen de Mori Ōgai está tomada de Portraits of Modern Japanese Historical Figures.