Al escritor Edogawa Rampo (1894-1965) se le deben reconocer muchas cosas, entre ellas el ser uno de los principales impulsores de la novela negra y policíaca en Japón, el mérito de fundar la primera asociación de escritores de misterio en su país, o el convertirse en uno de los máximos representantes del ero-guro nipón, una palabra que hace referencia a una mezcla de erotismo y atracción por lo grotesco. Precisamente a esta aportación corresponde una de las últimas novedades de la editorial Satori, Rampo. La mirada perversa, una recopilación de seis relatos traducidos directamente del japonés por Daniel Aguilar en sus versiones íntegras y sin censura. Estas narraciones tienen como punto en común, como buenos ejemplos del ero-guro que son, el desarrollar historias de atracción por lo siniestro, lo grotesco, la muerte o las parafilias.

En este volumen, que llega tras la publicación también en Satori de El extraño caso de la isla Panorama, encontramos al Rampo más retorcido y enfermizo, creador de unos personajes capaces de matar por aburrimiento o de enamorarse de una muñeca. Su foco está en explorar el lado más turbio y oscuro de los seres humanos, y el resultado no puede ser más perturbador.

La mirada perversa de Rampo en seis actos

Los relatos de Rampo. La mirada perversa, publicados entre 1925 y 1929, tienen ese aire perverso y cruel con el que algunos animales juegan con sus presas o un niño disimula sus travesuras ante un adulto, un factor que apunta el traductor Daniel Aguilar en sus interesantes Apéndices a la edición de Satori.

Así, el relato que abre el volumen, “El que pasea por el revés del techo” (“Yaneura no sanposha“, 1925) cuenta la historia de Saburo, un hombre que sólo puede escapar del tedio perpetrando su primer crimen de la manera más extraña e ingeniosa posible. Como un niño, se divierte jugando e imaginando cuándo llegará el momento de su “premio”, dando lugar a una narración inquietante. Saburo, además, habrá de enfrentarse a otro personaje peculiar, un detective al que sólo le interesa resolver el misterio sin preocuparse de atrapar al criminal o de lo que después suceda con él. Se trata de Kogoro Akechi, un detective que será recurrente en otras obras de Rampo.

El desasosegante mundo de los freaks o fenómenos de circo o feria, que tan certeramente retratara en 1935 Todd Browning en su película Freaks, es el telón de fondo del inquietante “Pulgarcito baila” (“Odoru Issunboshi“) , un relato publicado en 1926 en el que destaca la crueldad y el sadismo de sus personajes. A pesar del (deseado) desenlace elaborado por Rampo, el lector no puede dejar de sentir un escalofrío ante tanta maldad y ensañamiento.

La antología da un salto hacia el mundo de las obsesiones con los dos siguentes relatos. “El infierno de los espejos” (“Kagami jigoku“, 1926) muestra la fijación casi enfermiza de un hombre por los espejos, mientras que “Un amor inhumano” (“Hitodenashi no koi“, 1926) explora la pasión de su protagonista, Kadono, por un ser inanimado. Este relato, narrado desde el punto de vista de la perpleja mujer de Kadono, nos muestra un inquietante recorrido por los vericuetos de los amores irracionales y obsesivos.

Si hay una narración en este volumen que represente de la manera más certera la tendencia del ero-guro es sin duda la perturbadora “La oruga” (“Imomushi”, 1929). En ella se nos presenta a Tokiko, una mujer que ha cuidado durante años de manera abnegada de su marido, el teniente Sunaga, mutilado en la guerra. La condición física del pobre Sunaga sólo genera en el lector una mezcla de lástima y aprensión, ya que durante la contienda perdió los brazos y piernas, así como el oído y el habla. Sin embargo, para su mujer es algo más que un tronco deforme: es la incomprensible yesca para un fuego pasional en el que se mezcla lujuria y sadismo.

El relato que cierra la compilación de Satori es “El hombre que viaja con un cuadro en relieve” (“Oshi-e to tabi suru otoko“, 1929), una narración que orbita sobre un amor imposible. Durante un viaje en tren, el joven protagonista conversa con un compañero de vagón que le cuenta la historia de los dos personajes retratados en el cuadro que transporta, dejando un poso de inquietud al lector que no sabe si lo que se le cuenta fue real o un sueño.

Para que el lector extraiga todo el jugo posible de su lectura, el volumen de Satori incluye unos apéndices a cargo del traductor Daniel Aguilar, en los que se abordan los criterios y decisiones acerca de la selección de los relatos que componen el libro, información sobre cómo fueron escritos y la fortuna que han tenido en las adaptaciones cinematográficas.

Rampo. La mirada perversa es un libro de inéditos que acerca al lector al mundo de las pasiones más extrañas, perturbadoras y escabrosas, dando muestra de la imaginación retorcida y mórbida de uno de los escritores fundamentales del universo “negro” japonés. Sorprendente y magnético.

Ficha bibliográfica

Edogawa Rampo, Rampo. La mirada perversa (traducción y epílogo de Daniel Aguilar), Gijón, Satori, 2016, 224 páginas.

Imagen cortesía de la editorial Satori.