Reseñas
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‘Muchacho de oro, muchacha esmeralda’, de Yiyun Li

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Yiyun Li (Pekín, 1972) es una escritora china que iba para médico. En concreto, para inmonóloga, y con ese fin llegó a los Estados Unidos en 1996. Sin embargo, algo cambió en ella y decidió matricularse en el prestigioso Taller de Escritores de la Universidad de Iowa. Y parece que su elección no fue desacertada. Su primer libro de relatos, Los buenos deseos, (A Thousand Years of Good Prayers, 2005), ganó el premio PEN/Hemingway y el Frank O’Connor International Short Story, y el resto de su obra, compuesta por dos novelas (Las puertas del paraíso y Kinder than Solitudine) y el conjunto de relatos Muchacho de oro, muchacha esmeralda, recibieron muy buena acogida tanto por público como por crítica.

Yiyun Li

Yiyun Li relata la China contemporánea

El último libro de relatos de la escritora china hasta el momento, Muchacho de oro, muchacha esmeralda (Gold Boy, Emerald Girl, 2010), publicado en España por Galaxia Gutenberg con traducción de Laura Martin de Dios, reúne ocho relatos y una nouvelle que tienen en común el retrato de un grupo de personajes desarraigados o perdidos que se mueven entre la melancolía y el desconcierto. La mayoría son, además, huérfanos o adoptados, y esa sensación de soledad y no pertenencia a un núcleo familiar les aleja de la sociedad y de sí mismos.

Yiyun Li es una escritora “de método” que trata de explorar distintos elementos en una única historia. Así, nos encontramos con textos que hablan de la China actual pero desde la distancia. Sus personajes, de clase humilde o media, se enfrentan y luchan contra los sinsabores de una vida en la que el tiempo pasa inexorablemente ante sus ojos y en la que deben conjurar la angustia de la soledad, desprendiendo quizá por eso una sensación de emoción y resignación ante lo inevitable. Y, pese a quedar diluido en esa capa de desolación y melancolía, el amor también es un tema que se percibe como relevante en los relatos de Yiyun Li, ya sea por ausencia como por deseo de tenerlo en sus distintas expresiones (familiar, de amistad, pasional, etc.). En Muchacho de oro, muchacha esmeralda Yiyun Li también explora las grietas que ha provocado el paso del tiempo en la Revolución Cultural China, así como el resquebrajamiento de algunos de los pilares sobre los que se ha sustentado la cultura china: la familia, la piedad filial hacia los padres o el respeto por los mayores.

Muchos y muy complejos frentes que la escritora china sabe armonizar y sacar partido gracias a una prosa precisa, en la que las emociones se intuyen pero no se muestran. Una manera de narrar serena que evita la exhibición y el artificio inútiles, muy cercana a algunos de los escritores favoritos de Li, como Charles Dickens o D.H. Lawrence, a los que menciona en  los relatos de  Muchacho de oro, muchacha esmeralda.

Muchacho de oro, muchacha esmeralda - ilustración de Adrian Tomine

Quizá uno de los relatos más conseguidos y complejos de Muchacho de oro, muchacha esmeralda es la nouvelle que abre el libro, “Generosidad“, en la que Yiyun Li explora el recuerdo y la memoria a través de la historia de una mujer que rememora su paso por un pelotón militar cuando era joven y su relación con una profesora de la infancia. Son también destacables otros relatos de diferente factura como “Cárcel“, en el que la búsqueda de la maternidad a toda costa por parte de una pareja de mediana edad crea un terrible retrato de la ansiedad ante la maternidad y el dolor dejado por la pérdida de un hijo, o el relato “Souvenir“, que cimienta su historia en una anécdota tan prosaica como el que una joven vaya a una farmacia a comprar una caja de preservativos. Yiyun Li también conecta con situaciones actuales como la especulación inmobiliaria en el relato “Calle Jardín, número tres“, o la influencia de las tecnologías y en concreto de la blogosfera en la vida privada de las personas en “Un hombre como él“.  “El inexorable pasar del tiempo“, un relato sobre la historia de tres “amigas del alma” que se separan con los años dejando un doloroso recuerdo en una de ellas, quizá sea, junto a “Generosidad”, uno de los relatos más conseguidos del volumen.

El retrato que realiza Yiyun Li de la vida y sociedad de la China del siglo XXI resulta mucho más cercano para el lector occidental de lo que pudiera parecer a priori. No hay exotismo ni tradiciones culturales imposibles de comprender. Yiyun Li prefiere las emociones y lo universal dentro de lo contemporáneo, consiguiendo así un grupo de relatos compactos que conectan con cualquier tipo de lector, sea de donde sea. Prosa depurada y relatos tan contemporáneos como anclados en lo universal.

Referencias

Yiyun Li, Muchacho de oro, muchacha esmeralda (traducción de Laura Martín de Dios), Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2013, 237 páginas.

La imagen de la portada es de Adrian Tomine y apareció originalmente en The New York Times ilustrando el relato “Muchacho de oro, muchacha esmeralda”. La imagen de Yiyun Li está tomada de la página de la Universidad de Iowa.

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