Reseñas
Leave a comment

La saga Mapp y Lucía de E.F. Benson

Mapp y Lucia - Benson

Tómese un grupo de damas de mediana edad de la burguesía rural ingresa. Añádase un puñado de humor irónico al estilo más puramente british y espolvoréese la mezcla con un poco de sátira social. Agítese la coctelera y… voilà la saga de Mapp y Lucía. Un combinado delicioso, ¿verdad? El creador de este cóctel incendiario es el autor británico E.F. Benson (1867-1940), un curioso y prolífico escritor que consiguió crear con esta adictiva saga un universo delirante donde los cotilleos, las envidias y el imperio del “buen gusto” son el principal plato de una narración de lo más recomendable.

¿Qué encontramos cuando abrimos las páginas de Reina Lucía y Mapp y Lucía, las dos novelas de la saga que, por el momento, podemos disfrutar gracias a la editorial Impedimenta? Muy fácil. A Lucía, su principal e indiscutible protagonista, quien deberá lidiar a lo largo de la saga con varias advenedizas y usurpadoras de su trono en el Olimpo social en una lucha encarnizada y, en ocasiones, al borde de la muerte. Porque Emmeline Lucas, a.k.a. Lucía entre los habitantes del pueblo donde reside, Riseholme, es la reina del lugar y bajo su yugo se dictan los usos sociales en su pequeño reino. Ella decide por todos. Lo que es o no de buen gusto. Lo que ha de ponerse de moda. La música más elegante. Cómo debe ser una fiesta o velada “en condiciones”. Nadie tiene derecho a hacerle sombra. Y, cuando alguien se atreve a levantar la mano, surge el conflicto. Y, por tanto, lo mejor de estas obras.

La primera novela de la saga, Reina Lucía (Queen Lucia, 1920), nos sitúa en el corazón de la burguesía rural inglesa, concretamente en el pueblo de Riseholme, el feudo de su protagonista. Allí sus habitantes no tienen otra cosa que hacer que pasear, mirar tras el visillo de la ventana, chismorrear y divertirse asistiendo a fiestas organizadas por la Reina, conocedora del auténtico buen gusto y dominatrix del “ocio elevado”. Todos confían en ella como adalid del refinamiento artístico y cultural porque Lucía sabe tocar el piano, hablar italiano (que utiliza “fluidamente” en la intimidad de su hogar con su esposo y entre sus amigos) y sólo tiene en su jardín variedades de flores citadas en las obras de Shakespeare. Todo trascurre de manera tranquila y encantadora hasta que, un día, llega al pueblo Olga Bracely, una cantante de ópera que amenaza con poner en peligro el reinado de Lucía. ¿Y cómo puede una forastera amenazar ese trono? Evidenciando que la señora Lucas ni es tan culta, ni tan inteligente ni tan mundana como pretende hacer creer.

Lee el resto de la reseña en la revista digital Ojos de papel.

Ficha bibliográfica

E.F. Benson, Reina Lucía, Madrid, Impedimenta, 2011, 344 páginas.

E.F. Benson, Mapp y Lucía, Madrid, Impedimenta, 2012, 440 páginas.

La  portada está extraídas de la página de Impedimenta.

Deja un comentario