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‘Cama’, de David Whitehouse: excesos e infelicidad

Cama - David Whitehouse

Cama, del periodista inglés David Whitehouse (Nuneaton, 1981), es una primera novela y se nota en algunas cosas. No faltan las habituales: pretende abarcar muchas ideas en una sola historia, su trama se sustenta en un elemento llamativo (casi grotesco) con el que busca enganchar al lector, y su autor emplea recursos prestados de su propia biografía. También sabemos que estamos ante una opera prima por su transparencia a la hora de revelar la madurez narrativa y la edad de su escritor, lo cual no es una crítica sino simplemente un rasgo más de la novela.

Cama (Bed, 2011) cuenta la historia de Mal Ede, un joven apuesto y triunfador, aunque también excéntrico, que al cumplir los veinticinco años decide quedarse en cama y convertirse en el hombre más gordo del mundo. Su hermano, espectador y narrador, va esbozando la vida familiar mediante recuerdos, proporcionando al lector los hechos que han llevado a su protagonista a vivir una existencia indolente en torno a la cual gravitan su madre, dedicada en cuerpo y alma a cuidarle y alimentarle, su padre, un hombre que acarrea el peso de un error del pasado, y Lou, su fiel novia, de la que el narrador está enamorado.

Cama pertenece a ese tipo de novelas que juegan con la idea de causa-efecto. En este caso el efecto se muestra en las primeras páginas (la asombrosa gordura de su protagonista y lo que su condición supone para los que le rodean), y la narración se articula sobre la construcción de la causa en forma de recuerdos familiares. El tiempo oscila entre el presente, la narración del día Siete Mil Cuatrocientos Ochenta y Tres, y la historia familiar de los Ede, un hilo temporal que Whitehouse estira y expande como el propio cuerpo de su protagonista.

 

La familia es, precisamente, uno de los temas fundamentales del libro, sobre todo en lo que ésta tiene de estructura que nos hace depender emocionalmente de ella. No queda claro si lo que hay en Cama es amor o dependencia; lo que profesan la madre de Mal, Lou, o el narrador puede difícilmente considerarse amor aunque, sea lo que sea, parece claro que es lo que ha destruido a los miembros de la familia Ede.

Otro de los temas presentes en la novela es la dificultad que entraña pasar a la edad adulta. Whitehouse habla de una preocupación que sólo los escritores jóvenes pueden reconocer como dramática: sus personajes se dan cuenta de que llegar a la vida adulta no es más que la adopción de una existencia mediocre: un trabajo aburrido y rutinario y la formación de una familia como único objetivo vital. Precisamente cuando Lou expresa su deseo de tener un hijo, Mal toma la decisión de no levantarse de la cama. No sabemos lo que el personaje esperaba de la vida, pero lo cierto es que David Whitehouse deja claro en la historia de Cama es que, fuera lo que fuera, la asunción de la realidad es tan decepcionante para su protagonista que la única salida que le queda es ver la vida pasar desde la comodidad de una cama y comiendo como única forma de felicidad.

Así, en Cama no importa el qué (la exagerada morbidez de su protagonista), sino el por qué. Mal Ede decide quedarse en la cama y engordar porque a los 25 años se enfrenta a una realidad que no quiere aceptar: no le espera nada especial una vez que asuma responsabilidades. Sólo la rutina del trabajo, la pareja y los impuestos. Si esto es la vida, mejor quedarse en la cama y que te cuiden como un niño.

…toda esa gente de nuestra edad: simplemente están a la espera de que llegue el momento que juzgan adecuado para poner en práctica el plan que han diseñado para el resto de sus vidas. Se hacen mayores y comienzan a beber, conocen a alguien y tienen un hijo, se dedican a trabajar noche y día, compran una casa y se sientan en silencio a escuchar cómo llora el niño, deciden tener otro para que le haga compañía. Se levantan temprano para volver al trabajo, se preparan el desayuno, regresan a casa, ven la televisión, pagan sus facturas, piensan en lo felices que son y tienen otro hijo por si acaso. No, gracias.

David Whitehouse construye una alegoría grotesca y pesimista alrededor de una idea poco novedosa pero bien construida gracias a su prosa ligera y de fácil digestión, pero que sin embargo hubiera funcionado mejor como un relato largo que como una novela. De todas maneras, se deja leer con interés y plantea una serie de reflexiones alrededor de lo que supone la familia, las dependencias y el paso a la edad adulta.

Ficha bibliográfica

Whitehouse, David, Cama, Barcelona, Libros del silencio, 2012, 325 páginas.

La imagen de David Whitehouse la tomé de esta página.

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