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El ‘Orgullo y prejuicio’ que yo leí

Jane Austen

El 28 de enero se cumplieron 200 años de la publicación de Orgullo y prejuicio, de Jane Austen. Los medios de comunicación le dedicaron ese día varios homenajes, analizando la trascendencia del texto desde diversos puntos de vista. Literatura del XIX en primera página, con la que está cayendo. En realidad, se trata de una novela muy popular gracias a las adaptaciones cinematográficas o a las espantosas reinterpretaciones zombis con las que algunas editoriales han insultado a los lectores en los últimos años, así que a los periódicos el esfuerzo parece haberles valido la pena.

Es innegable que se trata de una de las novelas más importantes e influyentes de la historia de la literatura, y son muchos sus valores artísticos. A mí todo eso me interesa pero, en realidad, cuando veo algo sobre la novela, de inmediato me viene a la memoria  el primer Orgullo y prejuicio que leí. Porque después hubo otras relecturas y otros Orgullo y prejuicio mucho más provechosos, aunque yo prefiero la primera impresión que recibí de ella. Las buenas obras no son sólo una, dependen del momento en el que las leemos y releemos.

Mi primer Orgullo y prejuicio lo leí a los quince años. No encontré la ironía típica de Austen, ni su brillante manejo de los diálogos o su mirada entre crítica y tierna de la burguesía de provincias. Era adolescente y a mí lo que me interesó fue la protagonista, las  tribulaciones de esa Elizabeth Bennet que no es capaz de reconocer sus sentimientos por el señor Darcy. La adolescencia es una época confusa y cualquier historia de amor es revolucionaria. A esas edades, si el libro te cuenta un romance, una aventura o un misterio, te engancha. Así de fácil. Y de ahí al veneno de la lectura.

Jane Austen debería ser lectura obligatoria en la adolescencia. Y después, como si se tratara de chequeos periódicos. No es difícil que te gusten las novelas de la escritora inglesa a esas edades, y mejor leer Orgullo y prejuicio que la saga de Crepúsculo. Puestos a ofrecer literatura, que sea de la buena.

La imagen de Jean Austen es de Wikimedia Commons.

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