Literatura japonesa, Reseñas
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‘En un sueño pintado’, de Yosa Buson

Yusa Buson - En un sueño pintado

Los haikus tiene mucho de ensoñación. En ellos es importante tanto lo que el poeta ve como lo que imagina, siente y sugiere. La iluminación o el sencillo entendimiento de una realidad en la que apenas se había reparado nos lleva como lectores a un diálogo a través del tiempo o del espacio, y nos plantea un ejercicio de varias lecturas donde el disfrute estético es fundamental. La literatura japonesa cuenta, en este sentido, con grandísimos haijin (poetas de haiku), artistas que dedicaron su talento a la composición de estos breves poemas de tres versos de tres y siete síbalas, si bien entre ellos se ha reconocido especialmente a “cuatro grandes maestros del haiku“: Matsuo Basho (1644-1694), Kobayashi Issa (1763-1826), Shiki y  Yosa Buson (1714-1784).

Estos poetas lograron ejercer una profunda influencia en generaciones de nipones cautivados por su talento y saber hacer poético. En el siglo XVIII Yosa Buson (pseudónimo de Taniguchi Buson), fue una figura clave del periodo Edo (también sería destacada su faceta de pintor), alcanzando un reconocimiento mayor en el siglo XX gracias a la recuperación que realizó el poeta Shiki. Fiel seguidor de Basho, fue un fuerte revitalizador del haiku en la primera mitad del siglo XVIII, llegando a componer unos 3.000 haikus.

El mundo, a ojos de Yosa Buson, es un lienzo lleno de belleza en movimiento.

De esa vasta producción nos llega ahora, en edición bilingüe, una magnífica selección de 70 haikus a cargo del profesor Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala para la editorial Satori; En un sueño pintado es un volumen que permite acercarse a la exquisita capacidad del haijin de transmitir un mundo sensorial y casi pictórico.

Yosa Buson - Cuco volando hacia una hortensia

Yosa Buson: trazos y haikus

La poesía de Buson se caracteriza por su búsqueda de la percepción en cada poema y por su plasticidad y versatilidad. El mundo, a ojos de Buson, es un lienzo lleno de belleza en movimiento, de “sueños pintados” y objetos de sensualidad impactante.

A esta capacidad sensorial de sus poemas (“Aroma del ciruelo/ se remonta a la altura:/ luna velada.“) se suma, además, una cierta sugerencia narrativa en la que parece congelar el instante de una historia que continúa en la imaginación del lector (“Alguien que espero…,/ lejos suenan sus pasos/ por la hojarasca.“) Pero, sobre todo, la poesía de Buson está cuajada de poemas de sensaciones vívidas, en los que aparecen escenas de la Naturaleza y de la cotidianidad (“Con el viento empujándole,/ cortaba un viejecito/ hierba en su huerto.“) o el simple detalle que recoge un encantador momento (“La hoja de morera:/ un nuevo marcapáginas/ para la antología.“) Como tantos poetas, Yosa Buson es enormemente sensible y permeable a la belleza de los ciclos y estaciones, observadas con curiosidad y deleite (“Entre hojas jóvenes,/ el agua es blanquecina,/ el trigo amarillea.“)

Sus haikus son, por tanto, una especie de juego de sinfonías cromáticas, de paisajes pictóricos en los que la Naturaleza se presenta en silencio con lirismo y sencillez. Como señalan desde la editorial Satori, la suya es “una poesía dinámica sumergida en amplios paisajes, lírica, sensible con lo humano y llena de gracia y de romanticismo en sus historias ocultas“. Un poeta que hay que disfrutar como quien contempla una obra de arte.

Ficha bibliográfica

Yosa Buson, En un sueño pintado (selección, traducción, introducción y notas de Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala), Gijón, Satori, 2016, 160 páginas.

Imagen de portada: composición de Emiliano Molina, cortesía de Satori Ediciones. La imagen del texto es de Yosa Buson y se titula “Pequeño cuco volando hacia una hortensia“.

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