Literatura japonesa, Reseñas
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Edogawa Rampo y ‘El extraño caso de la isla Panorama’

El extraño caso de la isla Panorama

Edogawa Rampo (1894-1965), pseudónimo literario de Hirai Taro, es considerado por la crítica uno de los creadores de la moderna literatura policial, detectivesca y criminal japonesa. También es reconocido como uno de los máximos representantes del género ero-guro nipón, lo que le convierte en un escritor de referencia en el País del Sol Naciente.

Y no sólo eso. Edogawa Rampo es uno de los ejemplos de la influencia que la cultura occidental ejerció en Japón en la primera mitad del siglo XX. Fascinado por la novela de misterio europea y norteamericana, en su obra se advierte el impacto que tuvieron autores como Edgar Allan Poe o Arthur Conan Doyle. No en vano el pseudónimo adoptado por Hirai Taro proviene de la adaptación fonética del nombre del narrador estadounidense Edgar Allan Poe.

Esa influencia se advierte en su prolífica obra, repleta de historias de misterio, asesinatos y mentes perturbadas. En esta línea una de sus novelas más conseguidas es El extraño caso de la isla Panorama (Panorama-to Kindan, 1926), publicada recientemente por la editorial Satori con traducción de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés, en la que encontramos misterio, dobles, asesinatos y una isla en la que la locura de un demente crea un mundo utópico de belleza.

El protagonista de El extraño caso de la isla Panorama es Hirosuke Hitomi, un fracasado y mediocre escritor que vive una vida sin oficio ni objetivos. Un día descubre que un antiguo compañero de universidad, con el que guardaba un sorprendente parecido físico, acaba de fallecer. La particularidad de la noticia es que el fallecido había logrado amasar una enorme fortuna, lo que impulsa a Hirosuke a urdir un enloquecido plan en el que decide hacerse pasar por el muerto como su hubiera revivido tras un ataque de catalepsia y hacerse con el control de su fortuna para llevar a cabo un inmenso y fabuloso proyecto de carácter megalómano y, al mismo tiempo, utópico. En este sentido, La historia de El extraño caso de la isla Panorama presenta un claro referente literario de la obra de Edgar Allan Poe, El entierro prematuro, que sustenta el principal punto de partida de la enigmática narración de Edogawa Rampo.

El extraño caso de la isla Panorama tiene, así, dos partes diferenciadas: una primera bien cimentada en el género negro y criminal, con una fuerte carga de tensión psicológica, y una segunda que se desliza por lo puramente visual, lo onírico y lo surrealista. En este sentido, la descripción de la isla Panorama que el personaje protagonista construye al hacerse con la fortuna de su doble, es un recorrido por una serie de escenarios que buscan engañar la vista y recrear mundos imposibles para deleitar a los individuos que pasean por la isla. Pasadizos que transitan en medio del océano, naturaleza salvaje o rincones donde la belleza visual y exhuberante producto de una mente enferma son la excusa de Rampo para ofrecer un paraíso artificial en el que su protagonista logra la felicidad, ya que la isla Panorama no es más que fruto de su imaginación, de una historia que plasmó en una novela y que, por fin, puede hacer realidad.

El extraño caso de la isla Panorama es una novela inclasificable que permite acercarse al particular mundo de Edogawa Rampo. Es una excelente noticia que la editorial Satori haya “abierto la veda” de las traducciones al español de su obra, y que lo haya hecho con esta historia que cautivará a muchos.

Ficha bibliográfica

Edogawa Rampo, El extraño caso de la isla Panorama (traducción de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés; epílogo de Jesús Palacios; ilustración de portada Suehiro Maruo), Gijón, Satori, 2016, 160 páginas.

La ilustración de portada de la edición de Satori muestra una imagen del dibujante japonés Suehiro Maruo, que realizó la adaptación al manga de la novela de Edogawa Rampo entre 2007 y 2008.

1 Comment

  1. Albafika says

    Muy chulo, me ha gustado un montón y me ha parecido súper interesante (ay, ¿quién tuviera dinero?). Sin embargo, que estoy muy harta de verlo en todas partes, es Edogawa Ranpo, con N y no con M. En japonés, la única consonante que puede ir sola es la N, para explicarme de alguna manera. Si fuera con M, tendría que ser Ramupo, y no Rampo.

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