Literatura japonesa, Reseñas
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‘La cigarra del octavo día’, de Mitsuyo Kakuta

La cigarra del octavo día - Mitsuyo Kakuta

Mitsuyo Kakuta (1967) es una de las escritoras contemporáneas más prolíficas y reconocidas de Japón, y sus más de cincuenta novelas, libros de cuentos y ensayos se han visto galardonados en numerosas ocasiones con los premios más prestigiosos de su país. En esa lista figuran el Kaien Prize para escritores noveles en 1990 por su primera novela, Kōfuku na yūgi (Un feliz pasatiempo), el Naoki Prize en 2004 por Taigan no Kanojo (La chica de la otra orilla) y  tres nominaciones al prestigioso premio Akutagawa. En 2007 recibió el premio Chūō Kōron por Yōkame no Semi (La cigarra del octavo día), en 2012 el Shibata Renzaburō por Kami no tsuki (Luna de papel) y el premio Izumi Kyōka por el volumen de relatos Kanata no ko.

Todo este abrumador curriculum de premios patrios y la vitola de ser una de las escritoras más vendidas del Japón actual nos hace preguntarnos el porqué del éxito de Kakuta, de la que la editorial Galaxia Gutenberg publicará el próximo 8 de octubre La cigarra del octavo día, por primera vez en español gracias al tándem de traductores Yoko Ogihara y Fernando Cordobés.

Mitsuyo Kakuta

Probablemente Mitsuyo Kakuta se encuentra entre los autores más valorados de Japón porque su literatura se encuentra muy ligada a temas universales y cotidianos con los que los lectores pueden conectar rápidamente. Así, en su obra se encuentran con frecuencia historias en las que se habla de problemas familiares de la sociedad actual, especialmente los de las gentes humildes y ordinarias. Frente a planteamientos históricos de autores clásicos del siglo XX (por ejemplo, Furinzakan de Yasushi Inoue o  La familia Abe y otros relatos históricos de Mori Ōgai), la escritora japonesa se alinea junto a los narradores que exploran la sociedad japonesa desde una perspectiva actual y cotidiana. Así, en La cigarra del octavo día se plasman situaciones como los problemas de la vida en la ciudad, los abusos dentro de las grandes empresas, la incomunicación entre padres e hijos, el poder de las sectas para atraer a individuos desorientados y frágiles, o el interés por los productos orgánicos y ecológicos.

La historia que compone Mitsuyo Kakuta en La cigarra del octavo día apuesta por un tema fuertemente emocional a partir del cual el lector se debate entre la empatía que despierta su personaje protagonista y el reconocimiento de que sus acciones, pese a tener un fin justificable, no son moralmente aceptables. El argumento gira en torno a Kiwako Nonomiya, una joven que tras una relación adúltera con su jefe es obligada a abortar por éste, quedando imposibilitada a tener hijos a causa de la intervención. Poco antes de abandonarla, su amante ha tenido una hija con su mujer pese a las promesas que hizo a Kiwako de casarse con ella, y, un día, la protagonista aprovecha un descuido de la pareja y se lleva el bebé, iniciando así un angustioso viaje de huida hacia la maternidad anhelada.

Mitsuyo Kakuta y ‘La cigarra del octavo día’: dos voces, una misma historia

La cigarra del octavo día

La cigarra del octavo día está dividida en dos partes. La primera está narrada por Kiwako, que relata en forma de diario el robo y su desesperada huida por distintos lugares de Japón entre el 3 de febrero de 1985 y el 19 de septiembre de 1988. Cuatro años en los que la protagonista transmite al lector su angustia por ser encontrada, sus contradicciones con respecto al acto cometido y su profundo amor hacia la pequeña Kaoru. La segunda parte da voz a la bebé robada años más tarde de ser liberada, ya convertida en una mujer independiente que, sin embargo, aún lleva el peso de lo que ha supuesto para ella una infancia en manos de una mujer extraña y el regreso a un hogar que nunca reconoció como el suyo. Gracias a estos dos puntos de vista Mitsuyo Kakuta compone una historia contada desde dos prismas que complementan los vacíos que deja cada una de las narraciones.

Es interesante cómo trabaja la escritora la composición psicológica de los personajes, en especial el de las dos mujeres protagonistas. Si bien el perfil de Kiwako está mucho más trabajado que el de Kaoru, en realidad el interés de Mitsuyo Kakuta está en transmitir a través de los dos personajes femeninos la desorientación y el sufrimiento tras situaciones vividas que en ocasiones escapan a su control: son seres fuertemente golpeados por un pasado que intentan reinventar con mayor o menor éxito.

Mediante esta historia que busca atraer la atención del lector a partir de la incertidumbre del desenlace (tanto del secuestro como del destino de sus protagonistas), la escritora japonesa traza un argumento de gran gancho e interesantes reflexiones. Es quizá el último tramo de la novela, cuando se aproxima el desenlace de las historias de las dos mujeres y sus destinos (que durante la primera parte transcurrieron paralelas, se bifurcaron y al final parecen converger), la parte menos convincente de la historia, con una solución abierta que puede sonar a conocida. No obstante, La cigarra del octavo día es una novela de potente argumento que busca profundizar en sus personajes y en sus motivaciones. Una buena lectura para este otoño.

Referencias

Mitsuyo Kakuta, La cigarra del octavo día (traducción de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés), Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2014, 236 páginas.

metropolis.com.jp | wochikochi.jp | la imagen de portada es cortesía de la editorial Galaxia Gutenberg | la imagen de Mitsuyo Kakuta tiene (c) de Koizumi Osamu 

Entrevista con Mitsuyo Kakuta en Getafe Negro

2 Comments

  1. daniela says

    Qué alegría encontrar una opinión tan acertada sobre esta novela. A mi la portada me enamoró, entré en la librería y en unos minutos ya estaba enganchada con la historia. Me agrada mucho tu blog, estaré muy seguido por aquí. Un abrazo!

    • Ana Matellanes says

      Hola, Daniel:

      muchas gracias por tus amables palabras y por seguir el blog. ¡Te esperamos!

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