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5 curiosidades de Yasunari Kawabata que quizá no conocías

Yasunari Kawabata - Curiosidades

Yasunari Kawabata (1899-1972) es uno de los escritores japoneses más reconocidos y célebres fuera de las fronteras del País del Sol Naciente. Su obra y su estilo han hecho de él uno de los mejores representantes de la literatura contemporánea nipona, y sus novelas han sido capaces de ejercer una gran influencia en varias generaciones de escritores.

Hoy queremos hacer un pequeño recorrido por algunas anécdotas y curiosidades de Yasunari Kawabata. Si conocéis alguna otra más que queráis compartir, podéis dejarla en los comentarios.

1. Fue el primer escritor japonés en recibir el Premio Nobel de Literatura en 1968… ¡67 años después de la creación del premio!

Yasunari Kawabata - Nobel de Literatura 1968

Los premios Nobel son galardones suecos que reconocen la contribución a la humanidad de personas en muy diversos ámbitos, desde la ciencia hasta la cooperación y la literatura. Se trata de los reconocimientos más prestigiosos de la actualidad, si bien no siempre han sido todo lo justos que debieran. El premio fue creado en 1895, impulsado por el industrial sueco Alfred Nobel, aunque el primer galardón no fue entregado hasta 1901.

Tuvieron que pasar 67 años hasta que un escritor japonés fuera reconocido por primera vez con el Premio Nobel de Literatura en 1968, que fue a parar a Yasunari Kawabata. Los premios suecos no han tenido en consideración a los autores nipones, ya que sólo Kenzaburo Oe ha recibido el premio en 1994. En los últimos años suena con mucha fuerza el nombre de Haruki Murakami.

2. Su misteriosa muerte y la soledad de sus amigos

Yasunari Kawabata mantuvo durante su vida una estrecha amistad con dos de los más grandes escritores de la literatura japonesa: Yukio Mishima y Ryunosuke Akutagawa. Ambos vivieron vidas marcadas por el dolor o la incomprensión, y terminaron con ellas mediante el suicidio. El primero utilizó el terrible ritual del seppuku en 1970, mientras que Akutagawa decidió tomarse una dosis de barbitúricos en 1927. Las dos muertes afectarían profundamente a Yasunari Kawabata.

Sin dejar nota o explicación alguna, el 16 de abril de 1972 Kawabata puso fin a su vida en la ciudad de Zushi, inhalando gas tras dejar las llaves abiertas del paso de gas de su casa. Por este motivo, algunas voces, especialmente de la de su viuda, indican que pudo tratarse de un descuido y no de una acción intencionada.

3. Además de a la literatura, también se dedicó al cine

Yasunari Kawabata - Cine

Yasunari Kawabata tuvo una estrecha relación con el mundo del cine en su juventud. Según refiere Internet Movie Data Base, fue guionista y actor, y sus filmes más conocidos  Kurutta ippêji (1926), Meshi (1951) y La voz de la montaña (1954). El primero es un drama mudo en blanco y negro basado en algunos de sus relatos y dirigido por Teinosuke Kinugasa. Meshi, por su parte, está dirigido por Mikio Naruse y contó con la participación del escritor como supervisor de guión. La voz de la montaña es una adaptación de su novela homónima y fue adaptada por Yôko Mizuki.

Además de estas participaciones, muchos de sus relatos fueron llevados a la gran pantalla.

4. Noches en vela: Kawabata y el insomnio

Yasunari Kawabata - insomnio

Desde su juventud Yasunari Kawabata sufrió problemas de insomnio que lo mantenían despierto durante toda la noche. Aunque el escritor tomaba somníferos, los “espíritus” que lo acompañaban y lo colmaban de desolación no lo abandonaron durante su vida.

5. La influencia de un Nobel en otro Nobel

La casa de las bellas durmientes (1961) es uno de los relatos más hermosos del escritor japonés, una novela de atmósferas que reflexiona sobre la vejez, la decadencia física, el transcurso del tiempo y los recuerdos.

Es una obra que serviría de inspiración para Memorias de mis putas tristes (2004), la última novela publicada por el escritor colombiano Gabriel García Márquez. Gabo leyó la novela de Yasunari Kawabata en torno a 1980 y es evidente que su relato bebe de la perturbadora historia del Nobel japonés tanto en el esqueleto argumental como en la búsqueda de crear una atmósfera sensual y onírica.

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